Ethiopian Airlines contra informaciones infundadas

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La noticia corrió a la velocidad que circulan las tragedias: un avión Boeing 737 Max 8 de Ethiopian Airlines se estrelló el 10 de marzo con 157 personas a bordo tras despegar de esta capital rumbo a Nairobi, Kenya.

La pregunta es por qué sucedió el fatal accidente, segundo de una aeronave de esa generación tras el de Lion Air al salir de Yakarta, Indonesia, en octubre de 2018, en el que perecieron 189 ciudadanos.

No obstante, la interrogante cedió ante la atención al debate global respecto a cuál compañía, Ethiopian Airlines o Boeing, es responsable de la caída, al descubrirse similitudes entre los datos de las cajas negras de los dos B 737 Max 8.

Los pilotos de ambas aerolíneas tuvieron apuros para controlar el sistema de aumento de las características de maniobra (MCAS, siglas en inglés), software instalado con el propósito de corregir el vuelo cuando es lento, brusco o inestable.

Hay más semejanzas -por ejemplo, los dos colapsaron minutos después del despegue-, pero la eficiencia del MCAS está en el foco mediático, a él apuntan muchos expertos para intentar explicar el desastre, entre ellos el ingeniero aeroespacial Jean-Paul Troadec, exjefe de la oficina de investigación de accidentes de aviación de Francia.

El diseño del sistema no es satisfactorio porque recibe señales de un solo sensor que, si falla, imposibilita su funcionamiento; y en ese caso sería difícil para el piloto reaccionar de forma adecuada, declaró Troadec en entrevista concedida a CNN.

Timothy Takahashi, profesor de Ingeniería Aeroespacial en la Universidad Estatal de Arizona, Estados Unidos, no apunta al MCAS, pero un artículo suyo en theconversation.com descarta alguna avería del motor o un error humano como causas del accidente.

Por su parte, Javier Pastor, editor en xataka.com, publicó un análisis según el cual ‘todo apunta a que la causa de las recientes tragedias aéreas fue el llamado MCAS, un sistema de control de vuelo que no fue bien implementado’.

‘Fuentes cercanas a las investigaciones mantuvieron el anonimato para evitar perder su trabajo en la Administración Federal de Aviación (FAA, por sus siglas en inglés), entidad reguladora de la aviación civil en EE.UU., y otras organizaciones aéreas, pero señalaron cómo el MCAS tenía errores de diseño realmente peligrosos’, añade.

Además, cita una indagación de The Seattle Times, que señala a la FAA por permitirle a la compañía norteamericana realizar los controles de seguridad para apresurar la certificación de los B 737 Max, y aprobar el informe, aunque contenía fallos.

Poco después del accidente, incluso Boeing anunció que aprobará un software para arreglar problemas de los aviones, y para muchos expertos la multinacional reconoció así los inconvenientes en la cuarta generación de ese bimotor.

Pese a ello y a la detención de los 380 aviones B 737 Max del mundo, incluidos los de EE.UU. a instancias del presidente Donald Trump, algunas publicaciones difunden artículos en los cuales de forma explícita o solapada exoneran a Boeing y colocan en el banco de acusados a la empresa etíope.

Eso considera Tewolde Gebremariam, director ejecutivo de Ethiopian Airlines, quien en una comparecencia pública dijo que los periódicos estadounidenses pretenden desviar la atención respecto a la interrupción de las operaciones de los Boeing-737 Max.

Ethiopian Airlines era una marca de clase mundial con un gran historial de seguridad hasta que el accidente del vuelo ET302 puso en peligro su reputación: este tuit de CNN fue el más reciente titular publicado, sin conocerse el dictamen de las investigaciones.

Con anterioridad, The New York Times publicó el artículo ‘Ethiopian Airlines tenía un simulador de Max 8, pero el piloto en un vuelo condenado no recibió entrenamiento’, y The Washington Post reportó que en 2015 dos pilotos acudieron a la FAA para quejarse por presuntos programas de capacitación deteriorados y supuestas rutinas de seguridad incorrectas.

Sin revelar la identidad de los acusadores, también apunta que realizaron imputaciones por infraestructura inadecuada para aviones Boeing, desactualización de manuales de los pilotos y esquemas laxos respecto al vuelo de la tripulación y el tiempo de descanso.

Cuando los diarios alzaron la voz, ya la imagen de la compañía estaba rasgada. Al día siguiente del accidente sus acciones habían caído más del 5 por ciento, y algunas aerolíneas exigían compensaciones por pérdida de ingresos y costos de la revisión técnica, o cancelaban pedidos de aviones, o meditaban acerca de utilizar bimotores de Airbus en lo adelante.

Esos hechos cuestionan por sí solos, pero los medios de EE.UU. cuidan el dinero de Boeing y menosprecian el dolor de los familiares de las víctimas, que no merecen escuchar difamaciones, comentó Tewodros Mekonen, un defensor de Ethiopian Airlines en las redes sociales.

@CNNAfrica nos deja arreglar el titular para usted. flyethiopian es una marca de clase mundial con un gran historial de seguridad hasta que American @BoeingAirplanes casi rompe su reputación al vender aviones peligrosos a sus clientes en todo el mundo, lo que lleva a asesinatos en masa de viajeros inocentes, escribió Kayode Ogundamisi en Twitter.

Ethiopian Airlines, en tanto, reaccionó con argumentos probatorios de que opera con altos estándares de calidad y seguridad, entre ellos un dato: ninguno de sus aviones sufrió accidente fatal desde 2010.

Sus operaciones, de acuerdo con un comunicado, están certificadas por la Autoridad de Aviación Civil de Etiopía, la FAA, la Agencia Europea de Seguridad Aérea, el programa de auditoría de seguridad operacional de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo y la Organización de Aviación Civil Internacional.

Es una de las aerolíneas globales líderes con flota moderna, modelos de infraestructura contrastados, automatización con las últimas tecnologías de la información y la comunicación, y uno de los sistemas operativos más modernos, subraya el texto.

Y finalmente, el 23 de marzo anunció que emprendería acciones legales contra The New York Times y The Washington Post por divulgar informaciones infundadas alusivas al accidente y cuestionar su reputación de seguridad, precisamente el activo intangible más perjudicado de Boeing.