En suspenso negociaciones sobre gran presa etíope

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Por Adalys Pilar Mireles

Otra vez en el tintero, el acuerdo entre Etiopía y Egipto sobre la gran presa construida por el primero parece alejarse como posibilidad tras la ausencia de Addis Abeba a la última plática y los mensajes acusatorios entre uno y otro.

Egipto reprochó a su vecino la inasistencia al reciente encuentro celebrado en Washington D.C., donde, según lo proyectado, debían suscribir el pacto definitivo para superar la larga polémica.

Además, El Cairo rechazó la pretensión etíope de empezar el llenado de la parte inicial del embalse sobre el Nilo Azul paralelo a la construcción de la presa -debe finalizar en 2022- sin llegar a un consenso en torno a cuestiones vitales como la velocidad de dicha operación, y el régimen de funcionamiento posterior.

Una comunicación oficial publicada por el periódico egipcio Ahram señala que esto implica ‘una clara violación del derecho y las normas internacionales’ así como del documento rubricado en 2015 que estipula la necesidad de pactar reglas para operar y llenar antes del comienzo de tal proceso, posición secundada por Sudán.

Sin un arreglo definitivo, más allá de cualquier promesa o expectativa, las negociaciones entre Egipto, representantes sudaneses y Etiopía mantienen expectantes a los residentes en la nación norafricana, que suman más de 100 millones.

Una disminución de nuestra cuota del líquido (55 mil millones de metros cúbicos por año) podría traer consecuencias nefastas para el turismo, la agricultura, la economía en general, comentó a Prensa Latina un campesino de Beheira en la zona del delta.

Cultivar en zonas desérticas es toda una proeza, un verdadero reto que hemos podido sortear con el diseño de canales para llevar el agua de un lado a otro y con la instalación de modernos sistemas de riego, se trata de alimentar a una población que sigue creciendo dentro de una geografía eminentemente agreste, insistió.

El Nilo llamado Blanco en ciertos trayectos recibe en territorio sudanés las aguas del Azul, nacido en Etiopía y sobre el cual se edifica el dique.

Negociar una vez terminado el proyecto de la gran presa, la mayor de África con una superficie de mil 800 kilómetros cuadrados, podría aumentar el riesgo de que se desate un conflicto, alertan especialistas.

Addis Abeba apuesta a la colosal obra para convertirse en exportador de energía hacia el resto del continente y asegura que no ocasionará daños.

Etiopía como propietario comenzará a llenar en paralelo con las labores constructivas apegado a los principios de utilización equitativa y razonable, y sin causar perjuicios significativos, respondió su cancillería luego del cierre de los diálogos en la capital estadounidense cuyo gobierno ha actuado como acompañante.

El texto firmado por Egipto en Washington -enfatizó- no es el resultado de la negociación o la discusión técnica de los tres países (el criterio de Sudán puede inclinar la balanza), opinión de la que discrepa El Cairo.

Así las cosas y contrario a lo esperado no se vislumbra una salida cercana, cuando han transcurrido más de nueve años de discusiones e intentos fallidos para elaborar un consenso que satisfaga a los implicados aunque el camino recorrido y los puntos perfilados deberían estimular a evitar una crisis de secuelas impredecibles.

Defender el Nilo es visto como una cuestión existencial por el país de los faraones, en tanto Etiopía considera desmesuradas las preocupaciones de la contraparte egipcia