Egipto, Etiopía y Sudán por perfilar pacto sobre controversial presa

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Luego de nueve años de espinosas polémicas y negociaciones, Egipto mira con cierto optimismo hacia las próximas pláticas en la capital estadounidense en torno a la Gran Presa del Renacimiento Etíope (GERD) sobre el río Nilo.

En la reciente ronda de diálogos entre ambos países y Sudán fue posible definir los marcos conceptuales para un acuerdo y elementos relacionados con los asuntos que preocupan a las partes, explicó el ministro egipcio de relaciones exteriores, Sameh Shoukry.

Estoy optimista, añadió el canciller aunque aclaró que el texto derivado del último encuentro no constituye un pacto definitivo por sí mismo.

Ministros de Egipto, Sudán y Etiopía decidieron reunirse nuevamente el 28 y 29 de enero en Washington cuando esperan redactar el documento final sobre el llenado y operación de la GERD, con el cual podría quedar superada la larga disputa.

Después de tres días de conversaciones las partes coincidieron en que las operaciones de llenado deberán realizarse por etapas, teniendo en cuenta el posible impacto en los depósitos aguas abajo, particularmente durante períodos secos prologados.

El documento divulgado al cierre de las conversaciones insiste en la necesidad de observar las variaciones de las condiciones hidrológicas una vez en funcionamiento la GERD (por sus siglas en inglés) y en la implementación de medidas de mitigación apropiadas para Egipto y Sudán en caso de sequías severas, entre otros factores.

El Cairo teme que la presa afecte el flujo del río Nilo, su principal fuente de agua dulce, al tiempo que Addis Abeba apuesta a la misma como pieza clave a fin de convertirse en el mayor exportador de energía dentro del continente africano y asegura que no ocasionará perjuicios a sus vecinos con el colosal proyecto.

Vital para Egipto cuya población en acelerado crecimiento ronda los 100 millones, el Nilo llamado Blanco en algunos tramos recibe en territorio sudanés las aguas del Azul, nacido en Etiopía.

Según sus cálculos, la reducción de apenas un dos por ciento del líquido provocaría una catástrofe en su economía, que depende en buena medida de la agricultura en torno al torrente y la pérdida del medio de sustento a unas 200 mil familias egipcias.

Etiopía asegura que la presa estará completamente lista en 2022, en tanto Egipto defiende su posición como una cuestión de vida o muerte y amenaza a la seguridad nacional.

Mientras el criterio de Sudán inclina la balanza