Economía; gran desafío en Sudáfrica durante 2019

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Por Ilsa Rodríguez

Una profunda crisis económica caracterizó la vida en Sudáfrica durante 2019, junto con problemas vinculados al alto desempleo, desigualdad, pobreza y violencia.

Numerosas iniciativas adoptadas por el gobierno para promover las inversiones y crear nuevos puestos de trabajo fueron insuficientes para frenar la caída de la economía, que en el tercer trimestre de 2019 tuvo la peor tasa de desempleo en 11 años y provocó que las previsiones de crecimiento se redujeran de 1,5 por ciento a 0.5.

Al informar sobre el desempleo de agosto a septiembre, el director de Estadísticas, Risenga Maluleke, dijo que la tasa de desocupación llegó al 29,1 por ciento, lo que significa que 23,1 millones de sudafricanos trabaja, 6,7 millones está desempleado y 15,5 se busca la vida en el mercado informal.

El funcionario precisó que la cantidad de sudafricanos sin empleo en la última década creció 4,6 por ciento, 3,7 en un lustro y 1,5 por ciento en 2018.

En un país donde el uno por ciento de la población concentra el 70,9 por ciento de las riquezas y el 60 por ciento apenas el siete por ciento, uno de los problemas fundamentales se mantiene en no conseguir una distribución más equitativa de los numerosos recursos nacionales.

Víctima aún del legado del sistema de segregación racial, la mayoritaria población negra de Sudáfrica es la más afectada por la pobreza y los bajos salarios, que recientes datos oficiales situaron tres veces por debajo de los sueldos que reciben los blancos.

En medio de los esfuerzos para enfrentar la crisis económica y lograr el desarrollo sostenible, el gobierno del presidente Cyril Ramaphosa organizó la segunda edición de una conferencia internacional para promover las inversiones y su ministro de Finanzas, Tito Mboweni, anunció una serie de medidas de control para reducir los gastos públicos.

INVERSIONES

Durante la II Conferencia de Inversiones en Sudáfrica, esta nación de África Austral consiguió el compromiso de más de 24 mil 200 millones dólares, lo cual el presidente Ramaphosa señaló supera en 17 por ciento los del año anterior.

El jefe de Estado y Gobierno apuntó que pese a las dificultades, en los últimos 18 meses se han logrado avances graduales y expresó confianza en que nuevas inversiones permitan afianzar ese camino de recuperación para enfrentar la pobreza, el desempleo y la desigualdad.

Al comentar su satisfacción sobre el resultado de esa cita celebrada en Johannesburgo, el mandatario aseguró que ese flujo generará 412 mil empleos en los próximos cinco años, sin contar cientos de miles de plazas que surgirán a consecuencia de esos nuevos negocios.

Como culminación de este encuentro, Ramaphosa acompañó a los participantes durante un recorrido por Soweto, una localidad reconocida internacionalmente por su enfrentamiento al régimen del apartheid y único lugar del mundo donde en una misma calle han vivido dos premios Nobel de la Paz; el legendario Nelson Mandela y el arzobispo Desmond Tutu.

La intención del Presidente de visitar Soweto fue la de mostrar a los visitantes el florecimiento en esa localidad del negocio privado y aseguró que su actividad comercial ha sido relevante en la transformación e importancia de las pequeñas, medianas y micro empresas en bien de las economías locales.

En su intercambio con los delegados, Ramaphosa señaló que para su gobierno las localidades representan el latir del corazón económico de Sudáfrica y destacó la importancia de impulsar ese camino con el propósito de alcanzar la inclusión, aunque lamentó que pese a su gran potencial ese sector muchas veces es ignorado.

MEDIDAS ANUNCIADAS

En una esperada intervención ante las dos cámaras del Parlamento Nacional, el 30 de octubre, el ministro Mboweni anunció que la economía nacional apenas avanzará 0.5 por ciento en 2019, del 1,5 por ciento previsto en febrero último y enumeró una serie de acciones para que el gobierno ahorre millones de dólares.

El titular de Finanzas recomendó a las autoridades enfrentar los altos salarios en el sector público, los problemas en las empresas estatales y sus remuneraciones y bonos para sus ejecutivos, así como las fugas fiscales.

Para explicar la situación de los salarios en el sector gubernamental, Mboweni dijo que 29 mil empleados públicos, miembros del ejecutivo, así como integrantes del parlamento y de gobiernos provinciales, ganaron el pasado año, respectivamente, un millón de rands, equivalentes a unos 66 mil dólares, casi el doble de lo recibido en 2006-07.

La estrategia económica presentada por el exgobernador del Banco de la Reserva incluye reducir compensaciones y beneficios que reciben los miembros de las juntas directivas de las empresas estatales, comprar autos para uso oficial que no excedan los 53 mil dólares y usar clase económica en viajes aéreos dentro del país.

El Ministro adelantó cambios en la política de impuestos a principios de 2020, con la intención de solucionar la fuga de rentas, luego que la más reciente recaudación estuvo por debajo de lo previsto en más de tres mil 500 millones de dólares.

Muchas de las medidas propuestas por Mboweni, en particular las vinculadas al control en las empresas estatales, tuvieron una reacción adversa en medios políticos opositores y centrales sindicales, estas últimas temerosas de que afecten a los cientos de miles de obreros en esas entidades del Estado.

A este panorama económico y social se une la violencia reflejada en el asesinato de mujeres y niños, enfrentamientos sangrientos en centros educacionales y brotes en contra de migrantes africanos que hicieron peligrar negocios, propiedades y las propias vidas de estas personas, y ocasionaron protestas de gobiernos de este continente.

Calificado por el presidente como uno de los países más inseguros del mundo para las mujeres, con niveles de violencia solo comparables a naciones en guerra, el pasado año dos mil 700 féminas y más de mil niños fueron asesinados en Sudáfrica, donde cada día la policía recibe más de un centenar de denuncias de violaciones.

A ello se suma el aumento de los secuestros, los tiroteos entre bandas de delincuentes, el incremento de robos y otros muchos males cotidianos.