Descarta primer ministro italiano opción militar en conflicto libio

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El primer ministro de Italia, Giuseppe Conte, descartó cualquier opción militar para la solución del conflicto en Libia y afirmó que sólo un proceso político inclusivo conducirá a la estabilización plena y duradera de ese país.

El jefe de gobierno pronunció el discurso de clausura de la quinta edición de la Conferencia Roma Med-Diálogos Mediterráneos, la cual sesionó durante tres días organizada por el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación Internacional y el Instituto Superior de Estudios Políticos Internacionales. ‘Seguridad compartida’, ‘Prosperidad compartida’, ‘Migración’ y ‘Cultura y sociedad civil’ fueron los ejes centrales del evento en el cual participó un millar de delegados, entre ellos mandatarios, académicos, representantes de las principales organizaciones internacionales y expertos procedentes de más de 50 países.

Las principales crisis en el llamado Mediterráneo ampliado, en especial Libia y Siria, el terrorismo y el destino del denominado Estado Islámico, la gestión de los flujos migratorios, los nuevos escenarios energéticos y el papel de las inversiones y la innovación tecnológica formaron parte de la agenda de debates.

Al referirse a las partes nacionales y foráneas interesadas en el conflicto libio, Conte dijo que más allá de las declaraciones de intenciones es necesario colmar la brecha entre la retórica y los comportamientos concluyentes.

Subrayó que ‘pertenecemos al reducido círculo de partes interesadas cuyo comportamiento es completamente coherente con las declaraciones públicas’.

Asimismo, recordó que Italia tiene un bagaje singular de conocimiento histórico sobre ese país, un expediente ?afirmó- sobre el cual no es posible improvisar ni ser los primeros de la clase.

En su intervención leída durante media hora, Conte se refirió a la importancia estratégica del Mediterráneo ampliado para Italia y la Unión Europea, a los fenómenos presentes en él como las crisis humanitarias, el aumento de la amenaza terrorista y los flujos migratorios irregulares.

En ese contexto, mencionó a Siria, Yemen, Irán y el conflicto israelí-palestino, así como la necesidad de mirar a esa región con una perspectiva más allá de los conflictos para que el Mediterráneo ‘vuelva a ser un polo de atracción, estabilidad, desarrollo, circulación de ideas y cruce de culturas’.