Crece descontento social por violencia en RDC, indican sucesos

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Las manifestaciones violentas contra una base de Naciones Unidas en el este de República Democrática del Congo (RDC) dejaron un saldo todavía impreciso de heridos y muertos, pero sí hay certeza del masivo descontento social.

Medios locales de prensa reportan que al menos hubo cuatro o cinco fallecidos y decenas de lesionados por los disturbios ocurridos la víspera en el territorio de Beni (este), cuando un grupo de personas entró en un campamento de la Misión de Naciones Unidas (Monusco), prendió fuego a una edificación y saqueó inmuebles.

Reportes mediáticos insisten en que la situación de caos en la zona mantiene suspendidas las labores epidemiológicas contra el ébola, que cobró la vida hasta el momento a más de dos mil 200 contagiados.

Las protestas de las últimas horas son atribuidas al desasosiego popular ante la inacción de los Cascos Azules de la ONU frente a las masacres de civiles perpetradas supuestamente por el grupo armado Fuerzas Democráticas Aliadas (ADF) de origen ugandés.

El detonante de este lunes fue la noticia sobre el asesinato de otras ocho personas en la capital de Kivu Norte, en el barrio de Masiani, indicó Radio Okapi, que también cifró en más de 70 los civiles muertos a causa de las acciones de ADF.

El representante especial adjunto del secretario general de Naciones Unidas en RDC, François Grignon, dijo ayer que la Monusco no puede participar en las operaciones del Ejército congoleño, ‘si no nos invitan a que participemos’; sin embargo, agrupaciones civiles cuestionaron la respuesta ante el estado de indefensión de las comunidades.

El presidente del país, Félix Tshisekedi, encabezó la víspera un consejo de seguridad de urgencia para abordar la situación en Beni, el cual aprobó la instalación allí de un cuartel del ejército y la realización de operaciones conjuntas con la Monusco, según una noticia publicada por 7sur7.cd.

Por su parte, la Conferencia Episcopal congoleña expresó, mediante un comunicado, su preocupación por ‘el resurgimiento de la violencia y las matanzas’, tanto en Kivu Norte como en la vecina región de Kivu Sur y calificó de inaceptable la prolongación de tales hechos durante décadas.