Canal de Suez, el reposicionamiento de Egipto en el mundo

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El canal de Suez simboliza para Egipto progreso e independencia desde que fue construido en 1869, siempre visto como una arteria de prosperidad entre dos continentes.

El canal original cumplirá en noviembre próximo 150 años; en su momento, constituyó una de las más grandes obras de ingeniería del mundo.

Su construcción marcó un hito en la historia de la tecnología ya que por primera vez se emplearon máquinas de excavación especialmente diseñadas para estas obras, con rendimientos desconocidos hasta esa fecha.

Sin embargo, la apremiante necesidad del Egipto de siglo y medio después, de desarrollar megaproyectos económicos nacionales que apoyaran la economía, impulsó al gobierno a plantearse la construcción de un nuevo canal.

El proyecto se hizo impostergable ante la imposibilidad de un creciente número de buques de atravesar el canal debido a que los barcos son capaces de cargar cada vez más mercancías, lo que se traduce en un incremento de su tamaño.

Esto afectaba el número elegible de buques que podían usar el canal por día. Además del tamaño, se debían tener en cuenta factores como la velocidad y el intervalo de tiempo en cruzar el paso de Suez.

Cuanto mayor era el número de megacargueros, mayores los intervalos para cruzar, lo que eventualmente llevó a disminuir la capacidad del canal.

De esa forma, el presidente Abdel Fatah El-Sisi anunciaba el 5 de agosto de 2014 el lanzamiento del proyecto, cuyo objetivo era aumentar el papel de canal en el comercio internacional y desarrollar las tres ciudades de la zona: Suez, Ismailia y Port Said.

Pero no solo eso, la idea a mediano y largo plazos era aprovechar el potencial existente en los puertos del proyecto y crear zonas industriales bien desarrolladas que se beneficiarían de los bienes transportados a través del canal.

El paso intermarítimo brindaría igualmente oportunidades de trabajo y crearía nuevas comunidades urbanas atrayendo así a personas de otras áreas densamente pobladas del país.

Además, daba la oportunidad de maximizar los beneficios del crecimiento del comercio mundial en lugares como China, el sudeste de Asia y la India, yendo a Europa y Estados Unidos a través del canal de Suez.

Aunque aparentemente el proyecto estaba bien concebido, los problemas no tardaron en aparecer tanto en el plano de la ingeniería como a través de los diversos cuestionamientos de tipos ecológico y ambiental planteados por diversos laboratorios a nivel europeo.

Aun así, el propio Sisi inauguró solo un año después la titánica obra que requirió un financiamiento de 8,2 mil millones de dólares; una fuerza de trabajo de más de 50 mil egipcios; y la colaboración de las Fuerzas Armadas con decenas de compañías de ingeniería civil, tanto estatales como privadas.

Inicialmente el proyecto se financiaría a través de una IPO del mercado de valores, lo que permitiría la propiedad privada parcial del proyecto.

Sin embargo, el gobierno cambió rápidamente su estrategia de financiación, basándose en certificados de inversión que devendrían intereses y que no conferirían ningún derecho de propiedad a los inversores.

Dichos certificados fueron emitidos por la Autoridad del Canal de Suez (SCA) con una tasa de interés del 12 por ciento.

Y es así como el nuevo canal de Suez constituye hoy, tras sus primeros cuatro años de funcionamiento, uno de los sectores recaudadores de divisas más importantes para Egipto, con ingresos anuales de 5,9 mil millones de dólares.

De acuerdo con el presidente de la SCA, Mohab Mamish, esa fue la cifra registrada al cierre del año fiscal 2018-2019, lo que representó un aumento de 300 millones de dólares en comparación con el periodo anterior.

En la inauguración, la Autoridad del Canal explicó que la estructura podía ahora acomodar 78 barcos estándar por día, aunque siguiendo la tendencia económica marítima de hacer uso de la economía de escala, o sea, aumentando el volumen del barco y reduciendo sus números.

La Autoridad detalló que el intervalo de tiempo entre buques estándar sería de 10 minutos, pero si se trataba de un megacarguero, entonces el lapso de tiempo se ampliaría hasta los 30 minutos.

Sin embargo, cuatro años más tarde, en este agosto, el Canal alcanzó un récord cuando 81 buques lo atravesaron en un día con una carga total de 6,1 millones de toneladas.

El titular de la SCA, Mohab Mamish, dijo en conferencia de prensa que para septiembre se espera que la cifra de buques aumente a 97, igualmente en 24 horas.

Nuestra meta es posicionar al canal de Suez al frente del movimiento comercial mundial, que está en constante crecimiento, por lo que es nuestra tarea crecer junto con él, apuntó el directivo.

Analizando todos estos números, resulta difícil de creer que esta gigantesca obra de ingeniería no fuera nada más que un sueño hace apenas cinco años.