Argelinos vuelven a las calles para exigir renuncia de presidente

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Millones de argelinos volvieron a concentrarse en plazas y avenidas emblemáticas de esta capital y el resto del país para demandar un »cambio radical» de sistema, que empezaría por la renuncia del presidente Abdelaziz Bouteflika.

Por sexto viernes consecutivo, pero con mayor masividad -según aseguran organizadores y analistas locales-, la ciudadanía se volcó con pancartas, banderas de Argelia y consignas que tienen como denominador común poner fin a 20 años de gestión de Bouteflika, de 82 años y muy enfermo.

Como colofón a toda una semana de demostraciones escalonadas de distintos sectores, gremios y partidos políticos, en el centro de Argel convergieron abogados, estudiantes, artistas, intelectuales diversos, profesionales de la salud y docentes, todos con una sola voz: ‘Dégage’ (Lárguense, en francés).

Por la calle Didouche Mourad y la avenida de la Independencia descendieron cientos de miles de citadinos que se fundieron con otros provenientes de distintas zonas de la capital y del interior para concentrarse frente a la Grande Poste, antigua central de correos devenida epicentro de las protestas.

Aunque las pancartas y mantas con reivindicaciones mantienen la exigencia de que Bouteflika dimita junto con el resto de la cúpula de poder -lo que los argelinos denominan ‘le système (el sistema)’, este viernes los militares nuclearon las reclamaciones y críticas de los manifestantes.

Opositores al Frente de Liberación Nacional (FLN), partido gobernante aquí, aseguraron que se reduce el círculo de quienes sostienen al presidente porque las marchas ‘parecen inflarse de forma más inexorable’, pero medios oficiales se limitan a reseñar el ‘creciente y legítimo malestar popular’.

Lo cierto es que la propuesta a mediados de semana del jefe del Estado Mayor del Ejército y viceministro de la Defensa Nacional, general Ahmed Gaid Salah, de aplicar el artículo 102 de la Constitución para incapacitar a Bouteflika por ‘enfermedad grave y duradera’ polarizó más a los argelinos.

‘El 102 demasiado tarde’, ‘el Ejército se involucra en la política’, ‘no dejaremos que aborten el movimiento popular’, ‘los artistas quieren que el sistema se marche’, ‘arquitectos comprometidos’, ‘el miedo ha cambiado de posición’, ‘abran paso a la juventud’, se escuchaba frente a la Grande Poste.

Tales fueron las consignas coreadas o inscritas lo mismo en hojas de papel y trozos de cartón que en grandes vallas y mantas hechas en imprenta para expresar el sentimiento de una incuestionable mayoría.

Consultados en medio de la gigantesca movilización, algunos manifestantes recordaron que el propio Ahmed Ouyahia, exprimer ministro y líder de la Agrupación Nacional para la Democracia aliada del FLN en el gobierno, exigió a Bouteflika que ‘deje el puesto por el bien de Argelia’.

En las últimas horas, el secretario general de la poderosa Unión General de Trabajadores de Argelia, Abdelmadjid Sidi-Said, instó al octogenario jefe de Estado a ‘apartarse y ceder el poder’.

A su vez, la televisión estatal informó el jueves en la noche que Ali Haddad, influyente hombre de negocios y cercano a Bouteflika, renunció a su puesto de presidente del Foro de Jefes de Empresarios del país, a modo de mostrar distanciamiento con la vieja guardia gobernante.

Si desde las primeras horas del viernes el centro de Argel se tornó intransitable para vehículos e incluso para peatones que deseaban caminar al margen de las protestas, el sobrevuelo de helicópteros y el fuerte despliegue de policías y carros antidisturbios presagiaron una movilización mayor.

Habitualmente, las demostraciones de los viernes ganan intensidad y masividad pasado el mediodía, luego de que los argelinos mayoritariamente de credo musulmán rezan en las mezquitas donde los sermones de los predicadores tampoco pueden sustraerse de la agitación que vive su país.