António Guterres pide detener operaciones militares en Libia

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El secretario general de la ONU, António Guterres, instó a detener inmediatamente todas las operaciones militares en Libia para evitar un agravamiento del conflicto.

Según expuso su portavoz, Stéphane Dujarric, el titular de Naciones Unidas condena enérgicamente la escalada militar y los combates en Trípoli y sus alrededores, incluido el ataque aéreo realizado ayer por un avión del Ejército Nacional de Libia contra el aeropuerto de esa capital.

Asimismo, Guterres enfatizó en que no existe una solución militar para el conflicto de Libia, y que su representante especial, Ghassan Salamé, realiza todos los esfuerzos para facilitar el diálogo.

Desde Trípoli, Salamé reiteró que está decidido a celebrar la Conferencia Nacional Libia lo antes posible, la cual considera una oportunidad histórica para el diálogo.

Pero no es posible desarrollar este evento en medio de un contexto de bombardeos y ataques aéreos, resaltó.

La alta comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, recordó a todas las partes en el conflicto en Libia las obligaciones que tienen en virtud del derecho internacional de garantizar protección a los civiles y su infraestructura.

Asimismo, instó a tomar medidas para proteger a las personas más vulnerables, incluidos los refugiados y los migrantes.

De acuerdo con la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), unas cuatro mil 500 personas fueron desplazadas de vecindarios en Trípoli, Bani Waleed y Tarhuna.

Además, la OCHA manifestó una grave preocupación por los civiles atrapados en zonas afectadas por conflictos, que no pueden abandonar sus hogares durante los combates en curso.

En la actualidad, los trabajadores humanitarios intentan reubicar en lugares seguras a los refugiados y migrantes que se encuentran en centros de detención en áreas afectadas por los enfrentamientos.

A pesar de los acuerdos de paz firmados en Marruecos en diciembre de 2015, Libia sigue sumida en el caos y la violencia desde 2011, cuando una intervención militar de la OTAN propició el derrocamiento y asesinato de Muamar Gadafi.

En la nación petrolera del norte de África continúan las pugnas por el poder y el accionar de milicias, entre ellas grupos considerados terroristas, mientras aumenta la criminalidad y el tráfico de personas y armas.

Todo esto ha generado un colapso en la economía, la infraestructura y la seguridad.