Denuncian que Poder Judicial brasileño intenta destruir a Lula

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Brasil asiste hoy a una iniciativa deliberada del Poder Judicial de destruir al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva y todo lo que representa para la democracia y las políticas de reducción de la desigualdad social.

Así lo afirma el reconocido teólogo brasileño Leonardo Boff al portal Brasil de Fato tras la juez federal Gabriela Hardt condenar a 12 años y 11 meses de cárcel al exmandatario, quien ya cumple prisión por otras causas, al considerar que se benefició de las reparaciones en una casa de campo en Atibaia, en el interior de Sao Paulo.

Hardt acató la evidencia del Ministerio Público Federal de que Lula participó conscientemente de un esquema criminal de lavado de dinero y corrupción que involucra a la empresa estatal Petrobras y contratistas. La defensa niega tales acusaciones.

Al respecto, Boff asegura que percibe ‘un aspecto político. La intención de los que están en el poder no es solo condenar a Lula, sino condenar el proyecto de nación que él representa’.

Un ideal, señala, ‘de inclusión para disminuir la gran injusticia social, de autonomía frente al proceso globalización sin estar sometido a otras potencias’.

El escritor insiste en que el exdirigente obrero es objeto de una persecución polìtica por parte de ‘aquellos mil 700 opulentos y riquísimos, que aún controlan gran parte del PIB (Producto Interno Bruto) nacional. El proyecto de cambio social está siendo negado y Lula está preso injustamente’, reitera.

Sobre la posible respuesta de la sociedad civil a este proceso, Boff parafrasea a uno de los héroes de la Revolución mexicana (Emiliano Zapata): ‘Si el Gobierno no se ocupa del pueblo, el pueblo no debe dar paz a ese gobierno’.

Necesitamos dar la lucha a ese gobierno. En las calles, en las protestas, en los diversos recursos jurídicos, en las cortes internacionales, y denunciar al mundo, recalca el filósofo.

Subraya que Brasil vive ‘en un Estado post-democrático. En un Estado sin ley. Él es autoritario y da un tiro en la Constitución y en las leyes. Ellos condenan sin prueba. Lo importante es condenar’.

Argumenta que la justicia está al servicio de ese otro plan: ‘la alineación al imperio, a los grandes conglomerados mundiales, que controlan la economía, y nosotros como socios menores, agregados, sin autonomía, sin un proyecto que incluya a los pobres’.