Contrato para matar, escalada en la guerra contra Venezuela

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Por William Urquijo Pascual

Caracas, 16 may (Prensa Latina) El vínculo de la empresa estadounidense Silvercorp con la fallida incursión terrorista del 3 de mayo último evidencia una escalada en la guerra no convencional promovida contra Venezuela desde Washington, en contubernio con Colombia y la extrema derecha venezolana.

La compañía, propiedad del veterano de las fuerzas especiales del ejército norteamericano Jordan Goudreau, dirigió el entrenamiento de mercenarios en campamentos ubicados en Colombia ante la mirada cómplice de las autoridades neogranadinas, de acuerdo con evidencias aportadas por el Gobierno venezolano.

Creada en marzo de 2018 con el supuesto fin de proveer asesoría en materia de seguridad y servicios de protección -en este ámbito tiene nexos comprobados con la administración de Donald Trump-, Silvercorp asumió los preparativos de la agresión y jugaría además un rol fundamental en el escenario posterior a la operación.

Los términos de la incursión y las responsabilidades de las partes involucradas en el proyecto belicista quedaron plasmados en un contrato firmado por Goudreau y personeros del extremismo opositor venezolano, encabezado por el diputado Juan Guaidó, reconocido por la Casa Blanca como ‘presidente encargado’.

El acuerdo contemplaba en primer lugar la eliminación física del mandatario Nicolás Maduro y otros miembros del alto mando político-militar de la nación -objetivo confirmado por mercenarios capturados-, como parte de una operación que tenía como propósito general la ocupación prolongada del país a manos de un ejército privado.

Silvercorp permanecería en territorio venezolano por un período de 495 días continuos, como fuerza de seguridad del gobierno usurpador liderado por Guaidó.

En resumen, las cláusulas del contrato implicaban la disolución de la República, mientras los responsables de los poderes públicos, jefes militares y representantes de movimientos sociales leales al gobierno bolivariano serían designados como ‘hostiles’, lo cual implicaría su captura, persecución y asesinato por las fuerzas de ocupación.

Asimismo, se crearían las condiciones para el remate de los recursos estratégicos de la nación y las empresas públicas en beneficio de las transnacionales.

La narrativa de los grandes medios ha intentado presentar a Jordan Goudreau como un aventurero, una suerte de Rambo del siglo XXI que actuó solo en nombre de la ‘libertad’ de los venezolanos.

Ante estas maniobras, las autoridades legítimas de Venezuela insisten en la responsabilidad directa del gobierno de Donald Trump, que delegó en Silvercorp y en la Administración para el Control de Drogas (DEA) la organización de la operación terrorista, en franca complicidad con el gobierno colombiano de Iván Duque.