Afroamericano, el riesgo adicional de morir por la pandemia

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Como las enfermedades subyacentes que condicionan hoy la posibilidad de contraer la Covid-19, ser negro es un riesgo potencial adicional para enfermar y hasta morir por la pandemia que sacude a Estados Unidos.

Cierto es que el coronavirus SARS-Cov-2 evidencia que no distingue. Ataca a todos sin detenerse en castas ni linajes. Alrededor del mundo desde príncipes, primeros ministros, artistas famosos, renombrados deportistas, artistas hasta personas sin hogar, fueron infectados.

Sin embargo, algunos datos evidencian que, si bien la Covid-19 es un enemigo sin rostro dispuesto a caer sobre cualquiera de los mortales, ‘muchos estadounidenses negros están en mayor riesgo ante el covid-19’, afirmó en una entrevista con CBS el cirujano general del país y uno de los portavoces del gobierno en temas de salud, Jerome Adams.

Hace poco el diario The Washington Post publicó un artículo bajo el título ‘4 razones por las que el coronavirus está golpeando tan fuerte a las comunidades negras’.

El análisis señaló que el nuevo coronavirus ‘parece estar afectando -y matando- a los americanos negros a un ritmo desproporcionadamente alto en comparación con los americanos blancos’ a nivel nacional.

Gran parte de los condados de afroamericanos poseen tres veces la tasa de infecciones y casi seis la de fallecimientos en comparación con los condados donde residen blancos.

‘¿Por qué es tres o cuatro veces más para la comunidad negra en comparación con otras personas?’, preguntó el presidente Donald Trump en una reunión del grupo sobre la Covid-19 en la Casa Blanca, donde especificó ‘no tiene sentido, y no me gusta’.

Sin embargo, sobre la base de lo que se sabe acerca de las desigualdades en muchas comunidades negras, sí tiene sentido que ese grupo poblacional sea uno de los más impactados con la actual crisis sanitaria.

Por ejemplo, las mayores tasas de afecciones de salud subyacentes y menor acceso a la atención médica es la primera razón que aporta el Post. Según las estadísticas, los estadounidenses negros tienen los más altos índices de hipertensión, enfermedades cardíacas, diabetes y enfermedades pulmonares.

‘Las disparidades de salud siempre han existido para la comunidad afroamericana, pero aquí, de nuevo con la crisis de ahora, está brillando una inaceptable luz’, admitió Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas.

Así lo corroboró al periódico el médico Uché Blackstock, quien trabaja en centros de emergencia en Brooklyn. ‘Llevamos una mayor carga de enfermedades crónicas que nos predisponen a las complicaciones más graves del coronavirus’, dijo.

Un estudio de los Institutos Nacionales de Salud de 2014 reveló entonces que los hospitales de los barrios predominantemente negros son más propensos a cerrar que los ubicados en el de los blancos.

‘No tenemos acceso a la atención y si lo hacemos es probable que sea de la peor calidad porque con frecuencia se les llama de servicio a las minorías’, lamentó Blackstock.

Inclusos, señaló, en las presentes condiciones ‘puede que (los hospitales) no tengan un especialista o los recursos necesarios para atender a los pacientes de Covid-19’.

Otra de las razones que ofrece The Washington Post es que los afroamericanos están más expuestos al contagio porque en su mayoría asumen los denominados trabajos ‘esenciales’ y peor remunerados.

En ese sentido, informes de la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos compilados por el Centro para el Progreso Americano, arrojan que el segmento de los afroamericanos está sobrerrepresentado en el sector de los servicios y la hotelería, así como en oficios como choferes, en particular los taxistas, en comparación con la población total del país.

La principal acción para evitar la propagación del virus es el distanciamiento social, lo que tampoco pueden lograr la mayoría de los afroamericanos porque en su mayoría tienen más probabilidades de vivir en áreas densamente pobladas y en situaciones de vivienda multigeneracional, argumentan los expertos.

Para ellos es alarmante, pero no sorprendente que los negros en Estados Unidos lleven sobre sí una carga más aguda de enfermedades crónicas y sean especialmente menos resistentes a los estragos de la Covid-19 y es posible -de hecho, probable- que el peso de los males sociales también contribuya.