Zille, la incansable candidata que busca construir una oposición no racial

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Helen ZilleLa principal adversaria del presidente sudafricano, Jacob Zuma, en las elecciones generales del próximo 7 de mayo será Helen Zille, una política incansable que busca aumentar la base social de su Alianza Democrática (DA) y acabar con su etiqueta de «partido de los blancos».

Zille, de 63 años, aspira a confirmar la tendencia ascendente del partido desde que concurriera por primera vez en las primeras elecciones no raciales (1994) y a aprovechar la impopularidad de Zuma para, según las previsiones más optimistas, superar el 16 por ciento de votos conseguidos hace cinco años.

Presidenta desde 2009 de la provincia del Cabo Occidental -la única región sudafricana que no domina el gubernamental Congreso Nacional Africano(CNA) de Zuma-, la líder opositora apela a los buenos resultados de gestión en el Cabo para pedir el voto por el cambio y castigar a un Gobierno al que acusa de corrupto e ineficaz.

Sin embargo, sus críticos le acusan de marginar a los pobres en el Cabo Occidental -donde buscará la reelección en las elecciones provinciales el mismo 7 de mayo-, una recriminación que enlaza con las sospechas de buena parte de la población negra sobre el supuesto carácter «blanco» del partido.

En contra de los esfuerzos de transversalidad racial de Zille juegan los orígenes de una formación fundada, a la caída del sistema segregacionista del «apartheid», en las cenizas del muy minoritario progresismo en el Parlamento blanco del antiguo régimen.

También influye la composición marcadamente blanca de su Gobierno provincial y alguna de sus listas electorales, especialmente en su feudo del Cabo Occidental, única provincia del país donde la población negra no es mayoría (representa un 33 por ciento, por el 49 por ciento de mestizos y el 16 por ciento de blancos).

Para aumentar su base tradicional, formada por votantes blancos de clase media y alta atraídos por un discurso moderado y por su actitud favorable a los empresarios, Zille ha encomendado a jóvenes negros capaces de conectar con el electorado urbano puestos claves de la formación.

Una de ellas es Lindiwe Mazibuko, flamante portavoz de la DA en el Parlamento.

La otra gran figura negra del partido es el candidato de la DA por la provincia de Gauteng (motor económico del país por su riqueza minera, donde están Johannesburgo y Pretoria), Mmusi Maimane.

Al contrario que a nivel nacional -donde la amplia mayoría electoral de dos tercios del CNA podría decaer, pero no peligra-, poner en apuros al partido del Gobierno en Gauteng es una posibilidad para muchos analistas, y supondría un paso de gigante para consolidar la posición de la DA como partido nacional.

La DA cuenta para ello con el voto de las élites urbanas de Gauteng y otras provincias, pero sabe que no puede descuidar el voto popular.

Y ahí, es donde entran en juego sus nuevas bases negras -a las que sus rivales acusan de «vendidas»- y la faceta más apasionada y combativa de la propia Zille.

Rodeada de seguidores, la candidata no duda en bailar en sus mítines en los barrios negros más desfavorecidos a la manera tradicional africana, o en remover el «pap» -sémola de maíz muy popular en Sudáfrica– con un pañuelo en la cabeza con las mujeres del lugar.

Este acercamiento a la mayoría negra le ha valido numerosas acusaciones de hipócrita u oportunista a la jefa de la DA, que reivindica, con su vehemencia habitual, su derecho a utilizar símbolos de todas las culturas de Sudáfrica.

Una de las mayores polémicas protagonizadas por Zille durante la campaña sucedió en enero, cuando presentó como candidata a la presidencia de la DA a la histórica activista de la resistencia negra y exdirectora del Banco Mundial Mamphela Ramphele.

El acuerdo fracasó estrepitosamente una semana después por desacuerdos entre las dos políticas, pero desató antes una tormenta de ataques que acusaban a Zille de utilizar a una figura negra para animar a la mayoría a votar por un partido blanco y a Ramphele de ser, en palabras del portavoz del CNA, una «negra de alquiler».

Antaño periodista, la líder opositora fue una de las reporteras que demostró en 1977 que el mítico activista Steve Biko -novio de Ramphele- fue asesinado en prisión por la Policía del «apartheid» y no murió por una huelga de hambre, como aseguró el régimen.

De origen judío y descendiente de inmigrantes alemanes, Zille participó activamente en campañas contra el sistema segregacionista, y estuvo influenciada desde joven por figuras de la oposición blanca y progresista al régimen como Harry Schwarz, Helen Suzmann y otros inspiradores de la actual DA.