Universitarios sudafricanos: más allá del incremento cero

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sudafricaenfoquePor Deisy Francis Mexidor

La enseñanza superior saltó al escrutinio público en Sudáfrica con las universidades como centro de protestas contra el eventual incremento del costo de las matrículas para acceder a ese nivel de enseñanza.

Comenzó el 14 de octubre por la Universidad de Witwatersrand, más conocida por Wits, en Johannesburgo, cuando los estudiantes se movilizaron para evitar que esas tarifas gravitaran un 10,5 por ciento más sobre el bolsillo familiar el próximo año.

Lo que empezó ahí, se extendió como una ola por varios centros de la educación terciaria convirtiéndose en campaña nacional: #Fees Must All (honorarios deben caer).

Las protestas arrancaron justo cuando en la ciudad de Durban, en la provincia de Kwa Zulu Natal se desarrollaba la II Cumbre para la Transformación de la Educación Superior a la que asistían representantes de tales instituciones.

Uno de los puntos en la agenda era ese: la financiación de las universidades y cómo resolver el problema de las cuotas de ingreso que se convertían en un factor de exclusión para los jóvenes pobres.

La II Cumbre (la primera fue en 2010), se vio eclipsada por las manifestaciones crecientes del alumnado.

Ante esta situación el ministro de Educación Superior, Blade Nzimande, anunció que el alza de las tasas no podría exceder el seis por ciento en 2016, pero los estudiantes rechazaron la propuesta y dijeron que el cero por ciento era la condición esencial a sus demandas.

Así lo entendió el presidente Jacob Zuma. El viernes 23 de octubre informó al país, después de una reunión con directivos de las universidades y líderes estudiantiles, que habría incremento cero de las tasas de matrícula.

Con ello dio una estocada a las protestas, que se tornaron violentas previamente en Cape Town frente al Parlamento y luego en Pretoria.

La coyuntura, sin dudas, fue aprovechada por determinados círculos para sacar a flote sus intereses.

Las imágenes de personas tirando piedras, escalando cercas o realizando actos vandálicos, nada tenían que ver con las protestas pacíficas que iniciaron los estudiantes.

Ahora plantean que continuarán en campaña #Fees Must Fall, hasta que se cumplan todas sus demandas, incluyendo la educación gratuita y de calidad.

Consideran que la reciente decisión de Zuma fue un paso en la dirección correcta, pero sienten que sus otros pedidos quedaron sin respuesta.

Hay observadores que advierten sobre la situación del país sin reservas presupuestarias, ingresos fiscales cada vez menores y una economía menguante. Se preguntan de dónde saldrá el dinero para el aumento cero.

Otros son certeros cuando opinan que el gobierno necesita encontrar soluciones a largo plazo a los problemas de la educación, un derecho que, además, está contenido en la Freedom Charter o Carta de la Libertad.

Durante una ceremonia en homenaje al desaparecido líder del Congreso Nacional Africano (ANC) Oliver Tambo, en la provincia de Eastern Cape, Zuma recordó que la Conferencia del partido de Polokwane, en 2007, abordó el tema de la enseñanza.

La resolución de Polokwane sobre la educación afirmó categóricamente que el ANC debería introducir de forma progresiva la educación gratuita.

Por tanto, el mensaje de los estudiantes que marcharon en la última semana se encuentra en línea con la política del ANC, subrayó Zuma.

Esa, a fin cuentas, es la cuestión de fondo en un país que todavía lucha por dejar atrás los dolores y desigualdades de tantos años de apartheid.