Tshisekedi, un candidato congoleño que quiere sillón vedado al padre

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Aupado en la coalición Rumbo al Cambio, Felix Tshisekedi aspira asirse al sillón presidencial que fue negado en vida a su padre Etienne Tshisekedi, cuando este domingo se realicen las elecciones generales en la República Democrática del Congo.

Con 55 años y natural de Kinshasa, escasa preparación en esas lides y el número 20 en la boleta, Tshisekedi deberá superar a los otros dos contendientes de peso en la justa, la cuarta desde que se independizó de Bélgica, en 1960.

Para su propósito de derrotar al favorito oficialista por la megacoalición Frente Común por el Congo (FCC), Emmanuel Ramazani Shadary, y a Martin Fayulu (Lamuka, que en lengua lingala significa despierta), tiene a otro peso pesado de la política congoleña: el experimentado político Vital Camerhe, que renunció a ser presidenciable a cambio del puesto de Primer Ministro.

Tshisekedi es desde marzo pasado el líder del mayor partido de oposición: la Unión por la Democracia y el Progreso Social, que fundó su padre en 1982 y encabezó hasta su muerte en Bruselas, en febrero del año pasado.

Aunque se le reconocen dotes oratorias y ser más conciliador que su progenitor, al candidato presidencial se le señalan lagunas de conocimientos y existen serias dudas sobre estudios terminados colocados en su currículo.

De hecho, existió una fuerte creencia en su invalidación como candidato por las autoridades debido a la inclusión de títulos falsos en su expediente de candidatura. De él se ha comentado que es bueno en la arenga política pero no en los debates técnicos por su laguna académica.

En medio del desatino creciente en la campaña, llamó a no reconocer el resultado si se da como vencedor al oficialismo.

Sobre una posible alianza con la otra coalición opositora, declaró que ‘no hay confianza’.

Recientemente retomó el tema de Ginebra (cuando la oposición pretendió escoger su candidato único) en una entrevista, en la que dijo que Fayulu le aseguró su apoyo para que fuera candidato único y a cambio le había pedido el cargo de Primer Ministro.

Para muchos fue uno de los principales responsables en el fracaso de los adversarios del gobierno de llevar una fórmula única a los comicios, cuyo resultado podría dar paso a la primera vez que en el país se produce una transición pacífica.

Cuando presentó su programa de gobierno, antes de formar la coalición, dijo que tendría un presupuesto de 86 mil millones de dólares para el quinquenio (similar al de Shadary) y que tendría como prioridad la pacificación de la provincia de Kivu del Norte. De hecho, planteó el propósito de trasladar para el lugar el Estado Mayor General del Ejército.

Pretende, igualmente, la reforma de las fuerzas de defensa y de la policía, además de la reforma de la educación y la mejora del bienestar ciudadano en todos los sentidos.

Ahora confía en que el día 30 la mayoría de los más de 40 millones de congoleños convocados a las urnas le ofrecerán su confianza. El 6 de enero se tendrán los datos preliminares y el 15, los definitivos. Mientras tanto, a esperar…