¿Termina polémica sobre el aborto en Angola?

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Por Roberto Hernández Solano
La polémica en torno al aborto podría llegar a su fin este mes cuando los diputados a la Asamblea Nacional debatan definitivamente el proyecto de código penal, que contempla excepciones a la criminalización de esa figura.

Aprobada en la especialidad, la nueva propuesta -que busca sustituir la ley vigente con una antigüedad de 131 años- despenaliza la realización del proceder médico cuando el embarazo pone en riesgo la vida de la madre.

La versión debatida este viernes repuso las excepciones a la penalización del aborto, y queda exactamente en el punto en el que se encuentra la actual legislación, que además autoriza el procedimiento cuando exista inviabilidad del feto, o el engendramiento sea producto de una violación sexual.

Relacionada con la última opción, se accederá a despenalizarlo a petición o con consentimiento de la embarazada, cuando constituye el único medio de remover el peligro de muerte o de lesión grave e irreversible para la integridad física o psíquica de la mujer, aclaró el presidente del grupo parlamentario del gobernante Movimiento Popular para la Liberación de Angola, Virgilio de Fontes Pereira, al presentar la propuesta.

El texto irá a la votación final global en la séptima Reunión Plenaria de la Asamblea Nacional, marcada para el día 22.

Para Pereira, se encontró una solución pacífica en la resolución del tema, que provocó manifestaciones de féminas en la capital del país y una fuerte campaña en las redes sociales.

De aprobarse el cuerpo legal, tal como quedó ahora, se adoptaría una posición intermedia entre quienes (sobre todo mujeres) defienden que el tema no tiene que formar parte de ninguna ley por ser de exclusiva incumbencia de las familias y de aquellos (iglesias como protagonistas) que llaman a la penalización absoluta.

Las excepciones deben ser certificadas por personal médico con verificación judicial, lo que podría extender los procedimientos en un país con excesivos niveles de burocracia.

‘Se entendió que el artículo 158 debe ser restablecido con mejoramiento en términos de asegurarse de que las tres principales condiciones para la despenalización del aborto se mantengan pero con certeza’, dijo el diputado.

El anterior proyecto de código penal, después de su aprobación en la generalidad el pasado 23 de febrero en el plenario de la Asamblea Nacional y en la especialidad, a inicios de marzo, tenía turno fijado para la votación final el día 23 de ese mes, pero tuvo que ser retirado por las protestas.

Entonces la Iglesia católica consideró que se produjo una banalización del tema, porque la vida es un valor absoluto, un valor irrenunciable, un valor que no pasa en la mesa de negociaciones, dijo el portavoz de la Conferencia Episcopal de Angola y Santo Tomé, Manuel Imbamba, para quien realizar lo contrario sería legalizar el matadero.

La propuesta anterior de código penal, que sustituye al vigente desde 1886, castigaba con penas de hasta 10 años de prisión a los participantes en el delito.

Sin duda alguna, el punto de inflexión lo marcó el involucramiento de la empresaria e hijas del presidente José Eduardo dos Santos, Isabel dos Santos, quien reprodujo en Instagram una declaración de la abogada Ana Paula Godinho en la que asegura que en materia de aborto el código penal retrocederá 200 años, si era aprobado de aquella manera.

Además del texto aparece la fotografía de una mujer que en su espalda desnuda tiene tatuado ‘Sou livre!’ (Soy libre!).

Lo curioso es que salvo el MPLA (el promovente de la legislación) ninguna otra fuerza se pronunció sobre el particular en un año electoral, lo que a las claras muestra las marcas de patriarcado entronizadas en la sociedad y el poder de las iglesias.

Solo así se explica que las agrupaciones con participación en las cuartas elecciones generales desde la independencia en 1975 hayan evitado introducirse en un asunto que -al parecer- tiene mucho de arenas movedizas.

En poco menos de dos semanas podrá saberse si se zanjó la polémica, lo seguro es que el debate continuará.