Sudán confía en la integridad judicial tras la condena a muerte a una cristiana conversa

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journaliste condamnée à 40 coups de fouetEl Gobierno de Sudán ha afirmado este jueves que confía en la integridad y la independencia de la justicia tras la condena a muerte a una mujer de 27 años por haberse convertido al cristianismo y negarse a volver al Islam.

“Sudán está comprometido con los Derechos Humanos y la libertad religiosa, garantizados por la Constitución y las leyes del país”, ha dicho el portavoz del Ministerio de Exteriores, Abu Bakr al Siddiq.

A Mariam Yahya Ibrahim, que también ha sido acusada de adulterio por casarse con un cristiano, se le había pedido que abandonara el cristianismo y volviera a la fe islámica.

El juez Abbas al Jalifa le ha preguntado en la sesión de este jueves a Ibrahim si volvería al Islam, a lo que ella le ha respondido “soy cristiana”. Tras ello, según fuentes judiciales, le ha condenado a muerte.

Fuera del tribunal, unas 50 personas se han congregado con pancartas en las que se podía leer “libertad de religión”, mientras que algunos islamistas celebraron el veredicto, coreando “Alá es el más grande”.

Amnistía Internacional había alertado este miércoles del caso de Ibrahim, aclarando que la mujer está embarazada de ocho meses y reclamando su liberación inmediata. Según la ONG, podía ser condenada a la horca por “apostasía” y a la flagelación por “adulterio”. Asimismo, había denunciado que actualmente se encuentra encarcelada junto a su otro hijo de 20 meses.

“El hecho de que una mujer pueda ser condenada a muerte por su elección religiosa y a la flagelación por haberse casada con un hombre presuntamente de una religión distinta es aberrante y no debería ni siquiera considerarse”, había reclamado el investigador para Sudán de AI, Manar Idriss.

El caso

Un tribunal de Jartum condenó el domingo a Ibrahim por “apostasía” y le dio tres días para renunciar a su fe. Asimismo, la condenó por “adulterio” sobre la base de que su matrimonio con un cristiano de Sudán de Sur se considera nulo en virtud de la ‘sharia’.

La mujer, según Amnistía, fue criada como una cristiana ortodoxa, la religión de su madre, ya que su padre, un musulmán, estuvo ausente durante su infancia.

Ibrahim fue detenida y acusada de adulterio en agosto de 2013 después de que un miembro de su familia alegara que estaba cometiendo este delito por haberse casado con un cristiano sursudanés. El tribunal añadió el delito de apostasía en febrero en 2014 cuando dijo que era cristiana y no musulmana.