Sudáfrica: Universitarios van por más

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Students chant slogans during a protest against fee hikes at the University of Cape Town on October 20, 2015. Student protests halted teaching at three of South Africa's top universities on October 19 as demonstrations spread against fee increases that many say will force poor black students further out of the education system. AFP PHOTO / RODGER BOSCH (Photo credit should read RODGER BOSCH/AFP/Getty Images)

Una inédita protesta contra el posible incremento del costo de las matrículas en las universidades de Sudáfrica pone en el escrutinio público otros problemas de fondo.

Comenzó el 14 de octubre por la Universidad de Witwatersrand, más conocida por Wits, en Johannesburgo, cuando los estudiantes se movilizaron para evitar que esas tarifas gravitaran un 10,5 por ciento más sobre el bolsillo familiar el próximo año.

Lo que empezó ahí se extendió como una ola por varios centros de la educación terciaria convirtiéndose en la campaña nacional #FeesMustAll (honorarios deben caer).

Las protestas arrancaron justo cuando en la ciudad de Durban, en la provincia de Kwa Zulu Natal, se desarrollaba la II Cumbre para la Transformación de la Educación Superior a la que asistían representantes de tales instituciones.

Uno de los puntos en la agenda era ese: la financiación de las universidades y cómo resolver el problema de las cuotas de ingreso que se convertían en un factor de exclusión para los jóvenes pobres.

La II Cumbre (la primera fue en 2010), se vio eclipsada por las manifestaciones crecientes del alumnado.

Ante esta situación el ministro de Educación Superior, Blade Nzimande, anunció que el alza de las tasas no podría exceder el seis por ciento en 2016, pero los estudiantes rechazaron la propuesta y dijeron que el cero por ciento era la condición esencial a sus demandas.

«Vamos a cerrar todas las instituciones hasta que la administración se entere de que no queremos honorarios», expresó Sthembiso Ndlovu, presidente del Congreso de Estudiantes Sudafricanos (Sasco), citado en medios locales.

Ndlovu advirtió que este escenario fue provocado por la decisión de elevar las tarifas de matrícula en un 17 por ciento en la Universidad Tecnológica de Tshwane, el 40 por ciento en la Universidad de Pretoria y el 10,5 por ciento en la Wits.

«Estamos diciendo que no a cualquier forma de incremento», subrayó Ndlovu.

Así lo entendió el presidente Jacob Zuma. El viernes 23 de octubre informó al país, después de una reunión con directivos de las universidades y líderes estudiantiles, que habría incremento cero de las tasas de matrícula.

Con ello dio una estocada a las protestas, que se tornaron violentas previamente en Cape Town frente al Parlamento y luego en Pretoria.

La coyuntura, sin dudas, fue aprovechada por determinados círculos para sacar a flote sus intereses.

Las imágenes de personas tirando piedras, escalando cercas o realizando actos vandálicos, nada tenían que ver con las protestas pacíficas que iniciaron los estudiantes.

Ahora los jóvenes plantean que continuarán en campaña #FeesMustAll hasta que se cumplan todas sus demandas, incluyendo la educación gratuita y de calidad.

Consideran que la reciente decisión de Zuma fue un paso en la dirección correcta, pero sienten que sus otros pedidos quedaron sin respuesta.

Hay observadores que advierten sobre la situación del país: sin reservas presupuestarias, ingresos fiscales cada vez menores y una economía menguante. Se preguntan de dónde saldrá el dinero para el aumento cero.

Para el Tesoro el anuncio del presidente conllevará buscar alrededor de tres mil millones de rands (un dólar estadounidense equivale a 13.60 rands) para financiar el cero por ciento.

El costo de la educación universitaria en Sudáfrica ronda los 50 mil millones de rands anualmente (unos tres mil 676 millones 470 mil 588 dólares), de acuerdo con un reporte publicado por la cadena pública SABC.

Las estadísticas revelan igualmente que las contribuciones del gobierno a la educación terciaria se redujeron de 49 por ciento a 40 por ciento en 2012, mientras que la carga de los estudiantes subió del 24 al 31 por ciento.

Zuma reconoció que el gobierno necesita liderar un proceso que va más allá de los honorarios, precisa mirar en un sentido amplio lo que está sucediendo en esa enseñanza.

También expresó que su administración entiende la dificultad que enfrentan los educandos que proceden de familias pobres.

En declaraciones a Prensa Latina, la coordinadora del ala juvenil de la Liga de Mujeres del Congreso Nacional Africano, Maropene Ramokgopa, dio su apoyo a este justo reclamo de los jóvenes, «porque el derecho a la educación está en la Carta de la Libertad», subrayó.

Durante una ceremonia en homenaje al desaparecido líder del ANC Oliver Tambo, en la provincia de Eastern Cape, Zuma recordó que la Conferencia del partido de Polokwane, en 2007, abordó el tema de la enseñanza.

La resolución de Polokwane sobre la educación afirmó categóricamente que el ANC debería introducir de forma progresiva la educación gratuita.

Por tanto, el mensaje de los estudiantes que «marcharon en la última semana se encuentra en línea con la política del ANC», enfatizó Zuma. Esa, a fin cuentas, es la cuestión de fondo en un país que todavía lucha por dejar atrás los dolores y desigualdades de tantos años de apartheid.