Sudáfrica, los desafíos de un país

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surafrica_jacob_zuma00Por Deisy Francis Mexidor

El discurso sobre el Estado de la Nación que el presidente de Sudáfrica, Jacob Zuma, pronunciará el 12 de febrero ante el Parlamento ha generado expectación en el país.

Las palabras de Zuma ante el legislativo en la ciudad de Cape Town, cerrarán un ciclo acerca de avances, retrocesos y desafíos para el gobierno del Congreso Nacional Africano (ANC).

Desde hace varios días y en un ejercicio de retroalimentación, la Presidencia pidió a los ciudadanos que expresaran sus criterios acerca de aquellas cuestiones que consideraban debían incluirse en la alocución del mandatario.

La solicitud se concretó a través de las redes sociales, en particular Twitter y Facebook, donde miles de personas expresaron sus observaciones y sugerencias, que según el portavoz de la Presidencia, Mac Maharaj, “serán tenidas en cuenta”.

Casi tres mil comentarios estaría evaluando el equipo de Zuma, quien es objeto de constante intentos de gran parte de la prensa y la oposición por desacreditar su gestión.

En los últimos tiempos los ataques se han centrado en un presunto desvio de fondos del estado.

Zuma ha dicho que nunca se negaría a responder a los cuestionamientos provenientes de los adversarios políticos dentro del hemiciclo parlamentario, pero que no son admisibles las actitudes de algunos diputados al pretender hacerlo mediante el caos y la anarquía.

En una reciente entrevista a la televisora South African Broadcasting Corporation (SABC), el presidente Zuma manifestó su disposición a contestar los requerimientos sobre la demanda que en ese sentido hiciera el partido Combatientes por la Libertad Económica (EFF), de Julius Malema.

El pasado mes de agosto integrantes de esa agrupación interrumpieron una sesión del Legislativo para enfrentar a Zuma. Desde entonces es un tópico noticioso casi a diario.

En la campaña contra el mandatario sudafricano, setores de la prensa radial, televisiva y escrita mantinen un deliberado silencio sobre los programas sociales implementados por el ANC tras llegar al poder en 1994, luego de la caída del apartheid, que marcó el fin de décadas de segregación de una mayoría negra por parte de una minoría blanca.

Aunque los índices de desempleo aún son elevados, el ANC ha logrado incidir en este indicador con la aplicación, entre otros planes estatales, de la Política Nacional de la Juventud y la Agencia Nacional de Desarrollo de la Juventud.

También ha puesto en práctica el Desarrollo de Habilidades, destinado a personas de comunidades rurales, generalmente las más desfavorecidas, así como la entrega de préstamos estudiantiles y becas para lo cual el gobierno erogó 670 millones en 2014.

Reforma agraria, nuevas construcciones en el sector energético, son cuestiones que integran una agenda de gobierno que busca ir cerrando la aún gran brecha de desigualdades existentes en un territorio de 53 millones de habitantes.

El presidente Zuma confía en que el año 2015 sea para Sudáfrica otro periodo de experiencias vibrantes e igualmente exitosas, según dijo.

Y ese, sin dudas, es parte del desafío del ANC para mantener desbrozado el camino de paz, concordia y prosperidad abierto por Nelson Mandela en la denominada Nación del Arcoiris.