Sudáfrica: La ira no construye naciones

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JohannesburgPor Deisy Francis Mexidor

El sentimiento contra los extranjeros se exacerba en algunas zonas de la ciudad sudafricana de Durban, lo cual se tradujo en una ola de violencia xenofóbica que dejó hasta el momento cinco muertos y miles de desplazados.

Los medios de prensa, la mayoría alineados contra el gobierno de Jacob Zuma, han tratado de poner su toque “amarillista” a estos hechos como nuevo filón para, también, atacar al presidente.

Sin embargo, lo más importante es eliminar la raíz del problema, ha insistido Zuma en distintas apariciones públicas.

Por ejemplo, durante una entrevista exclusiva concedida ayer a la cadena SABC el gobernante llamó a la calma y subrayó que el uso de la violencia es inaceptable. No podemos admitir que usemos la violencia, especialmente con nuestros hermanos y hermanas del continente, indicó Zuma al afirmar que su gobierno hace todo lo posible para normalizar la situación.

El fin de semana el presidente asignó a los ministros del Interior, Malusi Gigaba; de Policía, Nathi Nhleko, y de Seguridad del Estado, David Mahlobo para que trabajen junto con las autoridades de KwaZulu natal en la búsqueda de una solución a este problema.

Ya la titular de Defensa, Nosiviwe Mapisa-Nqakula, informó que fueron detenidos 48 sospechosos y expresó su condena en los términos más enérgicos respecto a la violencia.

La Constitución de Sudáfrica protege los derechos de las personas que viven en el territorio nacional, incluidos los extranjeros, dijo.

Poco antes de desatarse la violencia, aparecieron reportes periodísticos que le atribuían rey zulú, Goodwill Zwelithini, comentarios xenófobos que habrían incitado el desarrollo de los acontecimientos.

Pero Zwelithini, negó cualquier vínculo o palabras en ese sentido y pidió a sus súbditos detener los ataques contra ciudadanos extranjeros.

KwaZulu (que significa la tierra de los zulú) fue reincorporado a la provincia de Natal tras el fin del apartheid en 1994. Desde entonces se denominó KwaZulu Natal.

En la actualidad es una de las provincias más pobladas de Sudáfrica (20 por ciento de la población) mayoritariamente de origen zulú y es uno de los destinos turísticos más populares del país.

Además, es la única provincia sudafricana que tiene prevista una monarquía dentro de su constitución y el rey ejerce una influencia sobre los habitantes de la región.

Imágenes televisivas han mostrado durante todos estos días escenas de calles cerradas por la quema de neumáticos, saqueos de negocios, arrestos y el despliegue policial.

Lo que comenzó en Isipingo, se extendió a Chatsworth, Umlazi y otras partes de Durban, considerada la ciudad motor de la economía de KwaZulu Natal.

Recientes reportes periodísticos también reflejaron que hay manifestaciones de violencia se extendió Pietermaritzburg, la capital provincial, y en Howick.

El presidente Zuma recordó a los sudafricanos que no todos los extranjeros viven aquí fuera de la ley. “Muchos tienen estatus legal y contribuyen de manera significativa a la economía y el desarrollo de nuestro país”, advirtió.

No hay ninguna justificación para estos ataques. Los que estén en territorio nacional ilegalmente deben ser reportados a la policía y serán devueltos a sus lugares de origen, acotó.

En los últimos años el brote más grave de ataques xenófobos en Sudáfrica ocurrió en 2008, cuando una cadena de disturbios en el área de Johannesburgo y Pretoria provocaron más de 50 víctimas fatales y cerca de 10 mil desplazados.

Al enfatizar el pasado 10 de abril sobre la preocupación de su gobierno por estos hechos, Zuma sentenció que la ira no construye naciones, las destruye y en sobre todo que la tolerancia fue uno de los principios de la transición a la democracia en esta nación arcoiris.