Sankara, el «Che Guevara africano» que inspiró la revolución en Burkina Faso

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SankaraJèssica Martorell

El espíritu de Thomas Sankara, un político conocido como el «Che Guevara africano», al que los manifestantes han apelado constantemente como su inspiración en esta histórica revolución, está detrás de las multitudinarias protestas que han derrocado al presidente de Burkina Faso Blaise Compaoré.

Después de tres días de intensas y violentas protestas, el pueblo consiguió echar al líder de su Gobierno, que en octubre de 1987 se hizo con el poder tras un golpe de Estado en el que murió su antecesor: Thomas Sankara.

Por eso, los burkineses han tenido muy presente su figura durante todo el proceso, tanto en la calle como en las redes sociales, donde se han repetido los mensajes nostálgicos en recuerdo al que es considerado un héroe nacional.

«El espíritu de Sankara siempre perseguirá a Blaise Compaoré. Él nos quitó a uno de los pocos buenos hijos de esta patria». «La revolución debe continuar donde la dejó Sankara» o «Hoy en día siguen existiendo miles de ‘Sankaras'», fueron algunos de los mensajes tuiteados durante las protestas.

Incluso las míticas palabras de Sankara «Patria o muerte, venceremos», que aparecen en el himno nacional que él mismo escribió siendo presidente, fueron utilizadas por la oposición para exigir la marcha de Compaoré.

Admirador del Che Guevara, Nelson Mandela o Fidel Castro, Sankara, a sus 34 años, encabezó el 4 de agosto de 1983 un golpe de Estado con apoyo popular en el país que, pese a conseguir su independencia deFrancia en 1960, permanecía bajo el dominio de su antigua metrópoli.

«El objetivo de la revolución es que el pueblo ejerza el poder», decía Sankara. El mismo objetivo que los manifestantes han defendido durante las protestas vividas en la última semana, que han acabado con más de 30 muertos y 200 heridos, según los partidos de la oposición.

Nada más llegar al poder, Sankara demostró que era un hombre que gobernaba a contracorriente en su época. Uno de sus primeros gestos fue vender la flota de vehículos Mercedes de los funcionarios del Gobierno y empezar a moverse con un viejo Renault 5.

Además, cambió el nombre colonial de Alto Volta por Burkina Faso, palabra resultado de la combinación de los dos idiomas mayoritarios del país: «Burkina», que significa «íntegro» en la lengua Mooré, y «Faso», que se traduce como «patria» en Dyula.

Con sus políticas revolucionarias, Sankara se convirtió en un héroe apodado como el «Che Guevara africano». Su compromiso con los derechos de la mujer lo llevó a prohibir la mutilación genital femenina, los matrimonios forzados y la poligamia, así como a fomentar el nombramiento de mujeres en altos cargos gubernamentales.

También emprendió una reforma agraria para prevenir la hambruna, una campaña nacional de alfabetización para fomentar la educación y la vacunación de 2,5 millones de niños contra la meningitis, fiebre amarilla y el sarampión, a fin de promover la salud pública.

Como el Che Guevara, Sankara era un marxista que creía en la revolución armada contra el imperialismo y el capitalismo. Además, estilísticamente también emuló al Che usando una boina con estrella y uniforme militar.

«Vivir como africanos es la única manera de vivir libres y dignamente», repetía el militar en sus discursos.

Pero su política antiimperialista también tuvo una gran contrapartida: debilitó enormemente sus relaciones exteriores con otras potencias, especialmente con Francia.

Compaoré, que entonces era el ministro de Estado de la Presidencia, usó este pretexto para justificar su golpe de Estado el 15 de octubre de 1987, en el que murió asesinado Sankara junto a doce miembros de su gabinete.

Tras su muerte, que nunca fue investigada, su viuda Mariam Sankara tuvo que huir del país con sus dos hijos por miedo a las represalias.

Ahora que el mandatario ha abandonado el país y se ha refugiado en Costa de Marfil, Mariam ha anunciado que volverá a Burkina.

«La juventud burkinesa ha rehabilitado al presidente Thomas Sankara. Estoy orgullosa de vosotros, de vuestro espíritu de lucha. Os felicito», afirmó Mariam en una carta dirigida al pueblo, en la que también reivindicó la necesidad de establecer un Gobierno civil de transición.

En un discurso pronunciado una semana antes de su muerte, Sankara no solo vaticinó lo que iba a ocurrir en los días siguientes, sino también los acontecimientos que su país viviría 27 años después: «Aunque los revolucionarios, como los individuos, puedan ser asesinados, nunca se podrán matar sus ideas».