Ruanda, elecciones expeditas y algo polémicas

0
401

Por Antonio Paneque Brizuela

Paul Kagame cumplirá 60 años en octubre venidero y también dos meses como nuevo presidente de Ruanda, tras ganar en agosto una de las más expeditas elecciones africanas de los últimos tiempos, aunque también algo controvertidas entre algunos opositores. Un análisis basado en casi 99 por ciento de votos ganados por el gobernante y la aprobación expresa de los comicios por los observadores internacionales, restaría efectos a la polémica y apenas quedaría el recuerdo sobre el derribo en 1994 con un misil de un avión en el que murieron dos presidentes, al que fue asociado Kagame y luego declarado inocente. Las remembranzas preelectorales contra el gobernante por la destrucción de la nave en Kigali, donde perecieron el entonces presidente de Ruanda, Juvenal Habyarimana, y el de Burundi, Cyprien Ntaryamira, tal vez lo ayudaron más de lo que lo perjudicaron.
La historia posterior lo reconoció entre los defensores del país frente al genocidio causado por aquel crimen atribuido a los hutu, opuestos a los tutsi de Kagame.

En efecto, el por ciento de sufragios del 4 de agosto a favor de Kagame, entre los 6,9 millones de electores convocados fue irrebatible, e indudable su acogida ante medios políticos y de prensa.

Nadie pudo presentar ninguna irregularidad digna de crédito contra la victoria del candidato y fundador del gobernante Frente Patriótico de Ruanda (FPR).

AVAL DE OBSERVADORES INTERNACIONALES

La legalidad del proceso, por otro lado, fue refrendada por delegados de la Unión Africana, la Comunidad de Estados de África Oriental, el Mercado Común para África Oriental y Meridional y la Conferencia de los Grandes Lagos, al expresar en un comunicado que la consulta ‘no experimentó violaciones serias que pudieran influir en la votación’.

A esa altura de la consulta, quizás pocos recordaran los denuestos de medios políticos opositores sobre un referendo en diciembre de 2015 en el que un 98 por ciento de la población votó para modificar la Constitución y conceder a Kagame, ahora con 17 años en el poder (14 de ellos por elecciones, desde 2003), la prerrogativa de postularse de nuevo no solo una vez, sino varias.

Alguna que otra voz se escuchó, no obstante, sobre todo entre candidatos contrarios al presidente como Diane Shimwa Rwigara, que días antes de la votación lo acusó de monopolizar los instrumentos del poder y de aterrorizar a la población para establecer su hegemonía.

Así, el 5 de agosto último la Comisión Nacional Electoral declaró a Kagame ganador en primera vuelta con el 98 por ciento de los votos (después ascendería a 99), en contraste con la ínfima acogida popular a sus rivales más cercanos: el independiente Phillipe Mpayimana, con apenas 0,72 por ciento, y su incansable opositor Frank Habineza, del Partido Verde, con el 0,45.

SOLES Y NUBES EN EL CIELO DE KAGAME

Los resultados de los comicios ganados el 4 de agosto por Kagame, que lo validan para permanecer otros siete años más en el cargo (hasta 2024 en cuyas elecciones también podrá postularse) cumplieron casi al dedillo con los pronósticos ya desde el conteo de solo el 80 por ciento de los votos en los dos mil 343 colegios habilitados.

El Presidente, quien se mostró siempre tan seguro de la victoria que calificó la consulta de ‘sólo una formalidad’ y ‘puro trámite’, llamó ahora a trabajar unidos a todos los ruandeses, comprendidos sus opositores.

‘Esta elección fue criticada, especialmente fuera del país, porque saben que la población me estima como su líder, y algunos se oponen a la voluntad de los ruandeses, pero estos demostraron que no fueron manipulados por nadie más que por su propia voluntad’, declaró.

Sobre el ratificado jefe de Estado, favorito desde mucho antes de la consulta por sondeos de encuestadoras y pronósticos de observadores que calcularon 95 por ciento de votos a su favor, existen criterios contrastantes entre los que le atribuyen virtudes como político visionario y los que le critican cierta imagen despótica.

Algunos estiman que Kagame, tras el derrocamiento por el FPR liderado por él del gobierno extremista hutu, salvó al país de la destrucción en que lo dejó el genocidio de 1994, que causó la muerte de 800 mil personas, sobre todo miembros de la minoría tutsi.

Libros de historia y enciclopedias recuerdan su papel entre los creadores del FPR y durante la campaña que puso fin a esa masacre.

Otros, en especial ciertos grupos de derechos humanos, le señalan que su gobierno desconoce la libertad de expresión y el papel de la oposición en la vida política nacional.

Kagame fue vicepresidente y ministro de Defensa, antes de que el Parlamento lo nombrara en 2000 en la máxima magistratura, tras el otro ser desplazado del poder, en tanto en 2003 y 2010 resultó reelegido con más del 90 por ciento de los votos.

La votación de ahora ratificó también las pocas posibilidades atribuidas desde antes a los dos otros candidatos principales, Mpayimana y Habineza, casi ignorados durante la campaña electoral del FPR, el partido que hace mucho domina todas las esferas de la sociedad en este pequeño país de África oriental de 12 millones 200 mil habitantes.