Regreso de refugiados a casa complica tragedia en Somalia

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Por Antonio Paneque Brizuela
Aunque la alegría debiera primar en Somalia por el inminente retorno de 260 mil de sus ciudadanos desde Kenya, la preocupación embarga a su pueblo ante esa suerte de ”regreso del hijo pródigo”, pero sin suficiente pan para ofrecerles como en la parábola bíblica.

Investigadores y organismos internacionales alertan que la inyección de esa población procedente del mayor campamento de refugiados del mundo (Dadaab) en el vecino país complicará la situación en la tal vez más sufrida de las naciones del Cuerno de África, sobre todo a causa de sequías, hambrunas y guerras que nunca terminan.

Entre estas últimas sobresale la que libra el gobierno contra el grupo islamista Al Shabab, cuyas milicias fueron responsables el 14 de octubre pasado del peor atentado terrorista del país y de África, y el tercero en la historia del planeta (después del de Estados Unidos en 2001 y el de Rusia en 2004) con saldo de 358 muertos.

El ejecutivo, que sufre la anarquía y el caos desde el derrocamiento en 1991 del presidente Mohamed Siad Barre, enfrenta a esa organización en medio de preocupaciones de especialistas y políticos locales respecto a que muchos de los 260 mil refugiados llegados de Dadaab engrosen las milicias de esa organización.

Los potenciales impactos humanitarios del cierre de ese centro para menesterosos emigrados de la región, causó la protesta de numerosos gobiernos y de organismos internacionales como la ONU, que solicitaron a Nairobi revocar esa decisión, mientras en febrero de 2015 un tribunal keniano impidió su clausura de forma temporal.

ESTUDIO DANÉS SUBRAYA PELIGROS

Según un estudio del Danish Demining Group (DDG) contratado por el Departamento de Desarrollo Internacional de Reino Unido, el regreso de esos ciudadanos en medio de penurias y necesidades ocurre en un entorno somalí ‘desafiante y no permisivo tras dos décadas de guerra civil y colapso institucional’ por la acción de Al Shabab.

Esa organización extremista, recuerda el DDG, continúa su ocupación de las áreas rurales meridionales hacia donde regresan la mayoría de los refugiados, lo que deja a gran parte de la región crónicamente insegura.

‘El retorno puede intensificar la presión sobre algunas fallas muy peligrosas y no resueltas en la nación del Cuerno Africano y la comprensión de esa dinámica del conflicto ayudará a formar políticas específicas y contextuales’, asegura la encuesta.

Cuando el ingreso de esos somalíes sea masivo, tras la controvertida decisión de Nairobi de clausurar el campamento, la vuelta a casa de algunos refugiados del sur de Somalia causará impactos negativos en problemas aún sin resolver relacionados con la tierra, los derechos y la demografía, afirma la encuesta.

De acuerdo con Mads Frilander, director técnico regional del DDG para África Oriental y Yemen, ‘el estudio subraya cuestiones importantes que los actores locales y externos deben conocer para buscar formas de abordar, prevenir o mitigar el futuro conflicto’.

Según la investigación, ‘el impacto de los retornados se sentirá casi por completo en unos pocos centros urbanos del sur, especialmente en la disputada ciudad-puerto sureña de Kismayo, lo cual acelerará una tasa de urbanización ya dramática y exacerbará la tasa de desempleo urbano, ya excepcionalmente alta’.

Por otro lado, como las ciudades de Somalia también están sujetas a conflictos por reclamos de exclusividad sobre los recursos por parte de los clanes que gobiernan en ellas, los retornados, que provienen de grupos social y políticamente débiles, quedarán vulnerables frente a esas comunidades y situaciones, acorde con la investigación.

La investigación del DDG, que estudia ese asunto en Somalia desde 2007 bajo el auspicio también de los respectivos Consejos para Refugiados de Dinamarca y Noruega, estima que el esperado regreso de los 260 mil somalíes tras el cierre de Dadaab, complicará en general aún más la crisis social.