Plan Marshall para África como respuesta a la inmigración

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El presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani, propuso en Túnez el establecimiento de un «plan Marshall» para África que permita el desarrollo económico y social del citado continente y evite así los flujos migratorios hacia el norte.

En el inicio de una visita oficial de dos días, el político italiano insistió, además, en que la cooperación con los vecinos ribereños en materias como el terrorismo, el control fronterizo y la desrradicalización es la clave para la seguridad europea.

«Europa debe elegir la vía de un verdadero plan Marshall para África, es decir, tiene que invertir, yo creo que unos 40.000 millones de euros por lo menos y crear un efecto palanca (que mueva) 400.000 millones de euros para el desarrollo de África», afirmó Tajani.

«Hay que tratar de comprender por qué hay miles, y pronto millones de personas que partirán de sus países para venir al vuestro o al nuestro: el cambio climático, el desierto que devora la agricultura, la hambruna, la sequía, la guerra, la pobreza y el crecimiento demográfico», argumentó.

Una explosión poblacional que según el político italiano hará que «en 2050 tendremos en África 2.500 millones de hombres y mujeres, la mayoría jóvenes», a los que deberá darse una oportunidad de futuro en sus países de origen.

«El crecimiento de África no estará ligado a la inversión china, eso es otra cosa. China está aquí para hacer negocios. Es una tarea para nosotros, para llevar a cabo acuerdos políticos, porque la estabilidad y el crecimiento de África es también la estabilidad y el crecimiento de Europa», afirmó.

«La paz, la estabilidad y el trabajo juvenil. Principalmente en vuestro país, más joven, para evitar que el sueño de conseguir un trabajo no se convierta en una decepción que les empuje al extremismo o a abandonar el país. Debemos, tanto nosotros como vosotros, reducir el desempleo juvenil. Es nuestra prioridad», recalcó.

Tajani compareció ante los medios en los pasillos del Parlamento de Túnez, donde se reunió con su homólogo local, Mohamad Enneceur, y ofreció un discurso ante el plenario y el cuerpo diplomático europeo acreditado.

Durante esa alocución, el presidente de la Eurocámara apostó por el «pragmatismo y la diplomacia económica» como pilares en la lucha contra la inmigración irregular y por la cooperación bilateral como antídoto frente a la radicalización y el terrorismo.

Además, insistió en que la estabilidad política en Libia y el control de los yihadistas retornados son piedras angulares de la seguridad en el Mediterráneo.

A este respecto, advirtió de que la estabilidad en el referido país «solo es posible a través de una solución política», al tiempo que recordó que «la seguridad de Túnez es también la seguridad de Europa».

«La lucha contra el terrorismo consiste también en un control severo de aquellos que regresan, que se mezclan con los inmigrantes para atravesar vuestro país, para quedarse aquí o bien ir a Europa, para continuar con su horrible trabajo», detalló después en rueda de prensa.

A hilo de este argumento, Tajani reiteró la obligación común de «reforzar el control, tanto del lado tunecino como desde Europa», y subrayó: «El problema de la inmigración no lo podemos arreglar sólo con muros, sino a nivel político con una estrategia que debe ser europea y africana.

«Túnez, que es país de tránsito, está controlando la frontera junto a Libia. Agradezco a Túnez por lo que está haciendo, por reforzar la paz en Libia, que es crucial, no solo por el tema de la inmigración sino por la estabilidad de la región del Mediterráneo», concluyó.

Tras la visita protocolaria al Parlamento, Tajani se desplazó al vecino museo de El Bardo, donde rindió homenaje a las 22 víctimas del atentado que un comando asociado a la organización yihadista Estado Islámico perpetró en marzo de 2015.

Aunque la situación ya era crítica a nivel económico entonces, aquellos ataques profundizaron más la herida que amenaza hoy la transición política de Túnez, la única que sobrevive de las llamadas «primaveras árabes».

La caída que produjo en el turismo -una de las principales fuentes de riqueza del país- y la inseguridad que transmitió a los inversores, sumadas a la lentitud y fragilidad de las reformas socioeconómicas y a la presencia apabullante de la corrupción mantienen al país en el alambre.

Tras el homenaje, el presidente del Parlamento europeo se reunió con Nureddine Taboubi, secretario general de la UGTT, el principal sindicato del país, con el que analizó las vías para resucitar la economía de un país al que la UE ha prestado en el último año unos 800 millones de euros.

El martes, Tajani será recibido en el Palacio de Cartago por el presidente tunecino, el octogenario Beji Caid Essebsi, y se reunirá con representantes de la sociedad civil tunecina y de la patronal UTICA, antes de cerrar el viaje con una entrevista con el primer ministro tunecino, Yusef Chahed.