Pascal Simbikangwa alega que era un «simple agente» sin capacidad de decisión

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Pascal Simbikangwa
Pascal Simbikangwa

El exdirector de la Inteligencia ruandesa Pascal Simbikangwa, juzgado en París por su supuesta complicidad en el genocidio de 1994 en Ruanda, ha alegado este miércoles ante el tribunal que él era un «simple agente» sin responsabilidades y que no participó en el «descenso al caos» del país africano.

   El juicio contra el exmilitar, de 54 años, arrancó el martes en la capital francesa y en él están citados más de medio centenar de testigos. Se trata del primer juicio que se lleva a cabo en Francia por el genocidio ruandés, en el que murieron 800.000 personas.

Simbikangwa, detenido en la isla gala de Mayotte en 2008, está acusado de complicidad en genocidio y crímenes contra la Humanidad y podría ser condenado a cadena perpetua, con la obligación de pasar 22 años entre rejas.

Sin embargo, el antiguo responsable de los servicios de Inteligencia de Ruanda ha tratado de minimizar su papel en las matanzas. «No participé ni en el fin de la guerra ni en el descenso al caos», ha explicado ante la corte.

En este sentido, ha dicho que aunque cuando ocurrió el genocidio era el ‘número tres’ de los servicios de Inteligencia y tenía el título de director, no participaba en la «toma de decisiones». «Fui un simple agente. El resto es un sinsentido», ha declarado el acusado, parapléjico desde 1986 por un accidente de tráfico.

Simbikangwa, de hecho, ha utilizado su estado para desentenderse de las reuniones en las que supuestamente se organizó el genocidio. Así, aunque se ha confesado admirador del presidente Juvenal Habyarimana, cuya muerte desencadenó la matanza, se ha desmarcado del Movimiento Revolucionario Nacional para el Desarrollo (MRND).

«¿Cree que en mi silla de ruedas podría haber ido a un encuentro? ¿Para hacer qué?», ha expuesto Simbikangwa ante el tribunal, a pesar de que algunos testigos sí que le sitúan en alguna de estas reuniones.

EL GENOCIDIO

La matanza durante tres meses en 1994 por parte de extremistas hutu tuvo a los tutsis como principal objetivo, pero también murieron numerosos tutsis moderados, durante la ola de violencia que siguió al accidente de avión en el que falleció Habyarimana.

Tras el genocidio, el actual presidente ruandés, Paul Kagame, acusó a Francia de entrenar y armar a las milicias hutu, un cargo que París siempre ha negado, lo que generó un distanciamiento diplomático.

El juicio contra Simbikangwa representa un importante paso en el tímido acercamiento entre los dos países y diplomáticos franceses afirman en privado que una absolución sería un paso atrás.

El presidente francés, François Hollande, espera reforzar las relaciones diplomáticas y económicas con Ruanda, país considerado crucial para mantener la estabilidad en Africa Oriental.