Mozambique: Dos símbolos africanos

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Eduardo Mondlane y Samora MachelPor Roberto Correa Wilson

Dos hombres marcaron la lucha de independencia de Mozambique, una de las joyas del imperio colonial creado por Portugal en Africa, donde precisamente fueron los navegantes lusitanos los primeros europeos en explorar el continente a partir del siglo XV.

Eduardo Mondlane y Samora Machel llevaron adelante la epopeya de liberar del colonialismo un país cuyo territorio era más de nueve veces superior al de la metrópoli. Ambos líderes pagaron con sus vidas el empeño emancipador y hoy se les recuerda como héroes por el pueblo mozambicano.

Mondlane y Machel retomaron la rebeldía de siglos atrás de los africanos que se enfrentaron a los conquistadores tras el arribo de Vasco de Gama en 1498, quien buscaba por orden del rey de Portugal una ruta comercial más segura hacia la India.

Cuando los portugueses llegaron a lo que es actualmente el territorio de Mozambique, la población autóctona había creado ciudades estados que alcanzaron un considerable progreso social y cultural, y comerciaban con otros pueblos de la región.

Desde la lejana Lisboa, en 1505 el rey Manuel de Portugal, dio órdenes de esclavizar a los mercaderes musulmanes que hacían negocios en la localidad de Sofala, con el fin de controlar el comercio de oro que procedía de las famosas minas de Monomotapa.

A partir del reparto de África por las potencias coloniales de la época en la Conferencia de Berlín de 1884, Portugal siguió una política oscilante que consistía en infiltrar granjeros o mercaderes o enviar misioneros que enarbolaban la religión cristiana para la conquista.

Los conquistadores preparaban el terreno mediante el contacto con los estados africanos utilizando enviados especiales para conocer sus debilidades y fortalezas, y luego atacar con excusas tradicionales de provocación o protección de los blancos o misioneros.

A fines del siglo XVIII, Lisboa obtuvo el control total del territorio para desarrollar, a partir de entonces, una política colonial propiamente dicha. El Gobernador General fue la piedra angular de la  administración europea.

LUCHA ARMADA

Después de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) surgieron en la clandestinidad o en el exilio  artidos políticos que comenzaron a trabajar en favor de la independencia. En respuesta, las autoridades portuguesas encarcelaron a los dirigentes y aumentaron en 40 mil los hombres de sus fuerzas armadas coloniales e instalaron nueve bases militares.

En 1962 una bomba voló en pedazos la estatua del dictador portugués Oliveiro Salazar en la ciudad de Laurenco Márquez (hoy Maputo, la capital). La cruel represión que siguió al hecho ocasionó cerca de 60 muertos entre la población y desató una ola de repudio popular que estremeció al país. La lucha anticolonial adquirió coherencia y politización a partir de la creación del Frente de Liberación de Mozambique (Frelimo). En 1962 se celebró el Primer Congreso de la organización que nombró presidente al fundador del Frente, Eduardo Mondlane.

Bajo su dirección el Frelimo decidió pasar a la lucha armada atacando cuarteles y otras posiciones portuguesas en la norteña provincia de Cabo Delgado. Las operaciones guerrilleras también se desarrollaron exitosamente en otras regiones.

La guerra creó serias dificultades al régimen de Portugal que no sólo enfrentaba la de Mozambique, sino que combatía en Angola y Guinea Bissau y mantenía fuerzas represivas en Cabo Verde, Sao Tomé y Príncipe y Timor. En el propio país europeo la población se manifestaba contra el fascismo.

Portugal solicitó ayuda a sus aliados para afrontar la guerra. La asistencia fundamental provino de los países miembros de la OTAN y la Sudáfrica racista. Pero las operaciones guerrilleras se hicieron incontrolables.

En 1969 el Frelimo sufrió un duro golpe. Eduardo Mondlane murió en Tanzania víctima de un atentado terrorista preparado por los colonialistas. La organización nombró como sucesor a Samora Machel y se inició la última fase de la guerra.

Mientras los combatientes abrían nuevos frentes, los militares portugueses organizaban matanzas contra la población, destacándose por la excesiva crueldad. Pero por las dimensiones que había alcanzado la guerra de liberación, la victoria del Frelimo era inevitable.

Samora Machel fue designado presidente cuando Mozambique obtuvo la independencia en 1975, y de inmediato se inició la reconstrucción.

La nación tenía un 90 por ciento de analfabetos, la atención médica rural no existía y la población campesina estaba obligada a vivir en pueblos de chozas. Muchos portugueses en la huida del país  destruyeron

fábricas, equipos agrícolas y otros. Fue la herencia de siglos de esclavitud y explotación colonial. Mozambique trabajaba para superar esos males. Sin embargo, el pueblo tendría que lamentar otra dolorosa pérdida. El 19 de octubre de 1986, en un sospechoso accidente aéreo pereció Machel, cuando viajaba de regreso de Maputo, procedente de una reunión que había tenido en Lusaka, Zambia.

Fuentes en África vincularon a los colonialistas y al régimen racista de Sudáfrica con el accidente por el apoyo de Mozambique a los combatientes contra el opresivo sistema de apartheid.

Hoy Mondlane y Machel son dos símbolos no sólo para Mozambique, sino para todo el continente.