Marruecos usa la «diplomacia religiosa» para ganar peso en África

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Mohamed VILa actual gira del rey Mohamed VI de Marruecos por cuatro países de África Occidental es vista por varios analistas como un intento de utilizar la influencia espiritual y religiosa de la monarquía magrebí para compensar su escaso peso político en el continente.
El rey Mohamed VI se encuentra desde el pasado 18 de febrero en una larga gira en cuatro países de África Occidental (Mali, Costa de Marfil, Guinea y Gabón), acompañado por una importante delegación y durante la cual se han firmado una serie de convenios de cooperación bilateral en los ámbitos social y económico.
Sin embargo, en este viaje ha llamado la atención el interés puesto en la «diplomacia religiosa».
En cada una de sus escalas por los cuatro países, el monarca ha donado 10.000 ejemplares del Corán, además de cumplir la oración del viernes en las grandes mezquitas de estos países; en paralelo, se han firmado acuerdos para formar a imanes de estos países en Marruecos.
Varios observadores coinciden en que Marruecos explota su potencial religioso en una especie de competencia con Argelia, su tradicional rival en la zona, no solo como potencia petrolera sino también como antiguo paladín de los movimientos de liberación.
Para el historiador marroquí Maati Monjib no es casualidad que esta «diplomacia religiosa» se haya visto reforzada en los años ochenta, que coinciden con la retirada de Marruecos de la Organización para la Unión Africana (OUA) en 1984.
Aquel año, Marruecos abandonó este organismo en protesta por la admisión como miembro de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) proclamada en 1976 por el Frente Polisario, respaldado por Argelia.
En revancha, Monjib piensa que Marruecos ha seguido manteniendo abiertos en África ciertos canales como el académico (en referencia a los miles de estudiantes africanos becados en Marruecos) y el religioso, según indicó en declaraciones a Efe.
Por su parte, el profesor universitario Mohcin Ahmadi cree que este potencial religioso marroquí en África Occidental ha existido históricamente, pero solo se ha reforzado visiblemente en los últimos años aprovechando, según él, del «retroceso de la influencia» de Argelia en algunos países africanos.
Marruecos abandera lo que llama «un islam malekita moderado» y con un componente sufí, por oposición a un islam salafista más extremista y restrictivo que está adquiriendo cada vez más influencia en el mundo árabe pero también en África negra.
En declaraciones a Efe, Ahmadi señaló que Marruecos ha logrado el reconocimiento regional con su modelo debido a que varios países africanos y árabes le están pidiendo ahora asesoría religiosa, en vez de recurrir a Egipto o Arabia Saudí, tradicionales referentes del Islam y proveedores de «material religioso».
En varios países de África Occidental, concretamente los de habla francófona, el islam expandido es también el de rito malekita, con una fuerte presencia del islam popular de órdenes místicas, ligadas históricamente con Marruecos.
Así, la cofradía Tijaniya, una de las más importantes y mayoritarias en Senegal, Mali y otros países de la zona, tiene su base en Marruecos y su fundador Ahmed el Tijani está enterrado en la ciudad marroquí de Fez, destino de peregrinación africana.
Otro factor que afianza el prestigio religioso de Marruecos en estos países, según los analistas, es la institución de «emir al muminín» (comendador de los creyentes), un título religioso que ostenta el rey Mohamed VI, que como rey de la dinastía alauí desciende históricamente de la estirpe del profeta Mahoma.
Para el profesor Mohcin Ahmadi, la autoridad religiosa del rey de Marruecos (tanto Mohamed VI como su padre, Hasán II) le otorga un prestigio entre los musulmanes de estos países subsaharianos como símbolo de unión de la comunidad musulmana o hasta árbitro.
Solo así se entiende, según su análisis, que haya sido aceptado como «mediador» en el conflicto del estado maliense con los tuaregs, algo que se puso de manifiesto cuando el pasado 31 de enero el monarca recibió al líder del principal grupo rebelde de Mali, Movimiento Nacional de Liberación de Azawad (MNLA), Bilal ag Cherif.
No obstante, para el historiador Maati Monjib Marruecos no aprovecha bien de su potencial religioso debido a una falta de coordinación entre los ministerios de Asuntos Islámicos y de Asuntos Exteriores para consolidar esta diplomacia.