Manifestación contra la dinastía Gnassingbe

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Las fuerzas de seguridad de Lomé, la capital de Togo, han disparado gas lacrimógeno este miércoles contra manifestantes que demandaban el término de la dinastía Gnassingbe, que lleva medio siglo en el poder.

«Este es nuestro último bastión», ha gritado Ayi Koffi, uno de los manifestantes. «No tenemos armas, no tenemos gas. No tenemos coches con los que recoger a la gente. Hemos venido desarmados para decir: ¡basta!», ha añadido.

Sin embargo, el Gobierno de Togo ha asegurado que los jóvenes, que se han manifestado en Be, un barrio obrero de Lomé, han levantado barricadas con ladrillos, quemado neumáticos y tirado piedras contra los agentes de seguridad.

El enfrentamiento se ha producido un día después de la muerte de tres personas en el centro de la ciudad por los altercados desatados por la detención de un imán cercano a la oposición, lo que ha reavivado las protestas contra el presidente togolés, Faure Gnassigbe, que sustituyó a su padre, Eyadema, en 2005.

El imán fue detenido el lunes en la ciudad togolesa de Sokode, acusado de incitar a sus simpatizantes a matar a soldados. Este arresto desató la violencia en la localidad, donde murieron dos agentes y otra persona en circunstancias indeterminadas, según fuentes gubernamentales.

Activistas de la oposición se han concentrado desde el mes de agosto contra la dinastía Gnassingbe, que tiene la intención de aprobar una reforma constitucional que permitiría al presidente permanecer en el poder hasta 2030. Por el contrario, los manifestantes exigen que Gnassingbe abandone su cargo cuando concluya su mandato en 2020.

La secretaria general de la Organización Internacional de la Francofonía, Michaelle Jean, ha condenado la violencia, que ha provocado varias muertes y decenas de heridos desde agosto. La entidad está formada principalmente por países francófonos, como es el caso de Togo, antigua colonia de Francia.

«Nada puede justificar estos enfrentamientos», ha afirmado Jean. «Dialogar debe ser prioritario sean cuales sean las circunstancias», ha defendido.

El presidente ha determinado que la reforma constitucional se apruebe a través de un referéndum, después de que el proyecto de ley fracasara en septiembre en el Parlamento a causa del boicot que realizaron los legisladores de la oposición.