Los países del mediterráneo condenan «toda forma de injerencia extranjera» en libia

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LibiaLos países del Mediterráneo coincidieron este miércoles en condenar»toda forma de injerencia extranjera» en Libia y expresaron su «profunda preocupación» por los efectos humanitarios de la crisis en el país.

Ésta fue una de las principales conclusiones de la conferencia sobre estabilidad y desarrollo en Libia, organizada por el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación hoy en Madrid, que congregó a países vecinos y próximos a Libia para buscar una solución a la situación que vive el país mediterráneo desde la ‘primavera árabe’.

«Todos han coincidido en la profunda preocupación por los efectos humanitarios de la crisis, que incluyen el desplazamiento forzoso de miles de ciudadanos libios, el tráfico de seres humanos, las violaciones dederechos humanos y la inseguridad creciente, y han condenado toda forma de injerencia extranjera», destaca el Ministerio de Exteriores a través de un comunicado.

Veintiún ministros y representantes de países y organizaciones internacionales, entre ellos el ministro de Asuntos Exteriores español,José Manuel García-Margallo, reiteraron «su compromiso con la unidad, soberanía, estabilidad e integridad territorial de Libia», así como «su convicción de que no hay solución militar a la presente crisis».

Los países del Mediterráneo reafirmaron, en este sentido, su «apoyo» al pueblo libio «en estos momentos de grave crisis» y enfatizaron el liderazgo de Naciones Unidas «en la búsqueda de un alto el fuego inmediato y el lanzamiento del diálogo nacional que permita culminar su transición política«.

ESCENARIO DE EXTREMISMO
Los participantes coincidieron, además, en advertir «del riesgo de guerra civil y de fragmentación» en la zona y llamaron la atención sobre el hecho de que Libia «no debería convertirse en un nuevo escenario para el extremismo violento».

«La situación plantea una amenaza para el Sahel, África, el Mediterráneo y Europa en su conjunto, en términos de seguridad, desarrollo económico y tráficos ilegales, incluyendo el tráfico de seres humanos», advirtieron.

Igualmente, manifestaron su apoyo a la Cámara de Representantes en el país, como «institución legítima» que, confiaron, «debe ser capaz de aglutinar a todos los libios» e iniciar «un imprescindible diálogo incluyente» con el objetivo de que los principales actores libios lleguen a «un consenso sobre el futuro de su país», que deberá ser plasmado en la nueva constitución.

A este respecto, García-Margallo defendió que Libia «debe continuar siendo una prioridad en la agenda internacional». «La solución debe venir de los propios libios, pero la comunidad internacional tiene la responsabilidad y obligación de prestarles apoyo, para lo que deberá aumentar la coordinación de esfuerzos e iniciativas para que los libios acaben siendo dueños de su propio futuro y desarrollo», destacó.

En la inauguración de la conferencia, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, García-Margallo y su homólogo libio, Mohamed Abdulaziz, y el representante especial de la ONU Bernardino León incidieron en «la urgencia» que reviste para la comunidad internacional la estabilización de Libia, cuya crisis está teniendo «graves repercusiones de seguridad y económicas».