La Policía de Kenia dispersa manifestaciones opositoras dos días antes de las elecciones

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La Policía ha dispersado varias manifestaciones opositoras convocadas dos días antes de las nuevas elecciones presidenciales, de las que se ha desmarcado el principal candidato de la oposición, Raila Odinga, que amenaza con sacar a sus seguidores a las calles el mismo día de la votación.

En la capital, Nairobi, los agentes han utilizado gases lacrimógenos y han disparado al aire para contener a los manifestantes, si bien la mayor concentración ha tenido lugar en Kisumu, un bastión opositor donde se han reunido unas 2.000 personas.

«Todo lo que sabemos es que no habrá elecciones. Para ver cómo se hará, estamos esperando un gran anuncio de Baba (Odinga) mañana», ha dicho uno de los asistentes a la marcha de Kisumu. Los manifestantes se han dirigido a las principales oficinas electorales para expresar su malestar por el mantenimiento de los comicios.

Odinga boicotea dicha cita, en la que debía enfrentarse contra el actual presidente del país, Uhuru Kenyatta. Ambos ya vivieron un cara a cara el 8 de agosto, pero el Tribunal Supremo ordenó la repetición de las elecciones al dar por válidas algunas de las quejas presentadas por la oposición por presuntas irregularidades.

El líder opositor ha prometido a sus seguidores que no habrá elecciones y ha llamado a salir a las calles, pero este martes ha matizado su convocatoria. «No hemos dicho que la gente salga a protestar el día de las elecciones. Les hemos dicho que estén al margen», ha asegurado este martes en una entrevista con la cadena británica BBC.

Un portavoz de Odinga ha introducido un segundo matiz y ha dicho que sólo defienden que haya «protestas pacíficas», si bien ha añadido que será el miércoles cuando la oposición presente de forma clara todos sus planes para la inminente votación.

Al menos 49 personas han muerto en diversos incidentes registrados tras las elecciones de agosto, lo que ha hecho temer una nueva ola de violencia similar a la que se cobró más de 1.200 vidas tras las elecciones de finales de 2007.