La MINUSMA reclama que los rebeldes tuareg finalicen las hostilidades en el norte de Malí

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Mongi HamdiLa Misión Multidimensional Integrada de Estabilización de Naciones Unidas en Malí (MINUSMA) ha reclamado este miércoles a los rebeldes tuareg que pongan fin a las hostilidades en el norte del país y que respeten el alto el fuego vigente.

El jefe de la misión, Mongi Hamdi, ha lamentado el incremento de la inseguridad en Malí y ha recalcado la necesidad de que los combates lleguen a su fin antes de la eventual firma del acuerdo de paz, prevista para el 15 de mayo.

«Todos estamos preocupados por la inseguridad y las tensiones en casi todo el territorio del país y coincidimos en que todas las partes deben cesar las hostilidades y respetar el acuerdo del alto el fuego», ha subrayado.

Las palabras de Hamdi han llegado un día después de la muerte de siete personas en la localidad de Tenenkou tras un ataque perpetrado por milicianos tuareg contra las posiciones de las fuerzas progubernamentales en la zona.

La Coordinadora de Movimientos del Azawad (CMA) reivindicó la autoría del ataque y aseguró que sus combatientes han capturado Tenenkou. La ciudad fue atacada dos veces en enero, pero entonces las dos incursiones se atribuyeron a la milicia étnica Peulh, que no forma parte de la amalgama de grupos armados del CMA.

Los últimos ataques de los tuareg han llegado en respuesta a la ofensiva de varios grupos armados progubernamentales contra la localidad de Menaka, hasta entonces controlada por el Movimiento Nacional de Liberación del Azawad (MNLA), que tildó el suceso de «grave violación del alto el fuego».

«Después del inicio del proceso de negociaciones, las violaciones del alto el fuego por el Gobierno son flagrantes y reiteradas sin que la comunidad internacional ni la (MINUSMA) las denuncie de forma suficiente», lamentó el grupo en un comunicado.

«La gravedad de la agresión es inaceptable, especialmente teniendo en cuenta que llega después de que la CMA aceptara el principio de acuerdo (alcanzado a principios de marzo) sin más retrasos», agregó.

Por ello, el MNLA indicó que «el Gobierno maliense es totalmente responsable de las consecuencias de estos ataques», argumentando que la CMA «no puede soportar de forma indefinida las agresiones de Bamako sin responder». «Esta posición no modifica en nada el compromiso de la CMA con la búsqueda de la paz», remachó.

El conflicto en el Azawad

En abril de 2012, el MNLA arrebató todo el norte de Malí, de mayoría tuareg, a las tropas gubernamentales en una rebelión cuyo fin último era la independencia, pero la revuelta fue enseguida secuestrada por tres grupos islamistas: el Movimiento de Unidad para la Yihad en África Occidental (MUYAO), Ansar Dine y Al Qaeda del Magreb Islámico (AQMI).

A pesar de la declaración de independencia formulada entonces por el MNLA, ni Malí ni la comunidad internacional reconocieron el paso dado por el grupo tuareg, y Francia intervino militarmente para poner fin a los avances de los yihadistas hacia el sur del país.

Los tuareg han protagonizado varios levantamientos para conseguir que se reconozca la autonomía de dicho pueblo o la creación de un país propio en la región.

Entre 1990 y 1996, los tuareg combatieron contra Malí y Níger en una revuelta instigada por una grave hambruna en la región, la dura represión contra los derechos políticos de esta población y la crisis de refugiados derivada de la debilidad política de ambos países durante la década de los ochenta.

Más recientemente, los tuareg volvieron a tomar las armas entre 2007 y 2009 a causa de la lenta e insatisfactoria desmovilización e integración de los rebeldes en la vida civil y las Fuerzas Armadas. En el proceso, varios políticos tuareg fueron destituidos de sus cargos y algunos terminaron en la cárcel.