La inspiración del Panafricanismo

0
1289

africa_continentePor Julio Morejón Tartabull

La construcción de la Unión Africana (UA) impone ahora la necesidad de avanzar en la cohesión de todos sus componentes, pese a la diversidad de criterios existentes en el seno de la organización.

Esa es una muestra elocuente de que la doctrina del Panafricanismo, mantiene su vigencia luego del impulso ideológico dado por sus cultores en el entonces ámbito de lucha contra rezagos coloniales, que después se proyectarían como esencias de un soberbio neocolonialismo.

Hoy, cuando se celebra el Día de África, es magnífico recordar que el pensamiento progresista del continente fue de emancipación, dignidad y unidad, elementos vitales para la supervivencia (siempre amenazada) de la región y que reforzarlas resulta un imperativo salvador.

Panafricanismo: «movimiento o corriente política, filosófica, cultural y social que incentiva el hermanamiento africano, el derecho de las personas africanas y la unidad de África bajo un Estado único y soberano, que pertenezca a todos los africanos que habitan el continente africano, así como las diásporas», afirma una definición académica.

En su trayectoria doctrinaria es imprescindible recordar que esa tendencia del siglo XIX se engrandeció por la presencia en Estados Unidos y Reino Unido de negros esclavos, luego libertos, emigrados y estudiantes de África y las Antillas poseedores de una larga tradición emancipatoria.

Pero se debe hacer una mención concreta del quehacer de ese movimiento en julio de 1900, cuando se realiza en Londres la I Conferencia sobre el tema y a partir de la que se fundaron numerosas sedes de la Asociación Africana. En ese evento sobresalió el activismo del profesor afroamericano William Burghart Du Bois.

Este, también redactor del periódico Fisk Herald, poseía un amplio aval teórico reforzado con la publicación de sus tesis doctorales sobre la erradicación del tráfico de esclavos.

Los propósitos de aquel evento eran asegurar los derechos civiles y políticos para los africanos y sus descendientes en todo el mundo, motivarlos donde estén a llevar a cabo proyectos educativos industriales y comerciales y mejorar la condición de los negros oprimidos en África, América, colonias británicas y en otras partes.

En la I Conferencia Panafricana participaron 30 representantes y descendientes procedentes del sur y suroeste del continente. Libería -país que de colonia pasó a independiente con carácter de República, fortaleció la idea del regreso a África- también hubo presencia de Estados Unidos y el Caribe.

Datos del Archivo Central de la Dirección de Gestión Documental, Ministerio de Relaciones Exteriores de la República de Cuba, recogen detalles respecto a ese ensayo integrador trascontinental, donde se abordaba el fenómeno con su cariz más político que racial.

El I Congreso Panafricano sesionó en París en 1919 con la presencia de numerosos políticos africanos, y sus decisiones se vincularon de manera tal que determinaron parcialmente cómo se administrarían las excolonias de Alemania, tras esta perder la I Guerra Mundial, aunque sin tratar a fondo el tema de la autoderminación de esos territorios.

Cinco años antes, el jamaicano Marcus Mosiah Garvey, fundó el grupo nacionalista afroamericano Asociación Universal de Desarrollo Negro y la Liga de Comunidades Africanas (UNIA-ACL), con una filosofía política basada en el nacionalismo negro que abogaba por «el retorno a África».

Marcus Garvey poseía un discurso movilizador y sus formulaciones se extendieron más allá del límite aceptado por occidente: su gestión concluyó al encarcelarlo Estados Unidos acusado de fraude fiscal y expulsarlo del país, lo que sería una de las primeras operaciones estadounidenses de contrainsurgencia.

Garvey muere en 1940, por lo que no pÃ�do conocer los resultados de la Segunda Guerra Mundial concluida en 1945, ni lo que esos representarían para el pensamiento panafricano, entendido este como la unión material y espiritual de África (y también su diáspora) para enfrentar los retos que se avizoraban.

En el V Congreso, en 1945, hubo cambios de criterios con los que se avanzó hacia el diseño actual del Panafricanismo y entre otros asistieron independentistas como Kwame Nhrumah, de Ghana ; Julius Nyerere, de Tanzania; Naamdi Azikiwi, de Nigeria; y Jomo Kenyatta, de Kenya, quienes llegaron a ser presidentes de sus respectivos países.

Debieron transcurrir 18 años después de la Segunda Guerra Mundial para que el ideal de unidad continental, bien definido y mejor elaborado, posibilitara crear el 25 mayo de 1963 en Addis Abeba, Etiopía, la Organizacion de la Unidad Africana, (OUA), cuya esencia integradora retomaría las experiencias del Panafricanismo.

«Esa trascendental decisión constituyó el punto de partida de un proceso que cambiaría los destinos de millones de africanos que aún vivían bajo los lazos del oprobioso y caduco régimen colonia», apunta un artículo del estudio cubano Julio César Sánchez y añade que la OUA cumplio sus objetivos de erradicar el coloniaje y el apartheid.

Pasadas todas esas etapas, el Panafricanismo dejó de ser una teoría totalmente pura -habría que evaluar ciertamente si en algún momento lo fue- para manifestar su contenido múltiple y de ser capaz de asumir la unidad consensuada en un continente amplio por su diversidad.

Así, la actual Unión Africana, legado unitario de toda esa historia tiene una importante plataforma ideológica sobre la cual sustentarse, que le fortalece para enfrentar retos, y que le permite moldear una nueva imagen continental más benevolente, pero también más real y actual.

En África contemporánea, donde la más rica predicción sucumbe ante realidades inesperadas, cubiertas de apariencias, la infinita contradicción entre el ser y la conciencia social puede sepultar cualquier pronóstico, se aboga hoy por asumir directrices que dimanan de su historicidad.

Tal realidad niega la imagen del caos difundida hasta el desborde para entorpecer el razonamiento y bloquear lógicas que expliquen, al margen de traidores estereotipos, lo que ocurre allí donde los problemas de la sociedad están presentes, por supuesto, desde mucho antes del siglo XXI, pero ahora toca el momento de tratar de resolverlos.

Y eso dilemas se revierten solo con la cohesión, de la cual siempre dio gala el ideal más avanzado del continente, adoptado a las novedosas expresiones de Panafricanismo, una filosofía que inspira a actuar.