La fractura interna del principal partido opositor amenaza la transición en R D del Congo

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Felix TshisekediLas divisiones dentro de la Unión por la Democracia y el Progreso Social (UDPS, por sus siglas en inglés), el partido opositor más antiguo y tradicionalmente más beligerante, están marcando una turbulenta antesala de las elecciones de 2016, fecha en la que se supone que Kabila debe dar un paso a un lado tras dos legislaturas en el poder.

La ambición personal y las divisiones internas dentro del principal partido opositor de República Democrática del Congo (RDC) podrían dar al presidente Joseph Kabila la posibilidad de mantenerse en el poder tras el término de su mandato, lo que pondría en riesgo la primera transición pacífica del país.

Después de décadas de conflicto y desgobierno, RDC trata de acabar de raíz con los focos de conflicto restantes y mantener la relativa estabilidad que ha ayudado a atraer inversores al país. Sin embargo, las protestas violentas de enero como reacción a la posibilidad de que Kabila tratara de continuar en el poder mostraron que todavía hay riesgo de problemas en el país, cuyos pasados episodios de conflicto han afectado también a otros países en África central.

Desde su fundación en 1982, la UDPS se ha levantado primero contra el longevo líder Mobutu Sese Seko y después contra Laurent Kabila, padre del presidente actual, que expulsó a Mubutu del poder en 1997.

Sin embargo, el hombre que ha liderado el partido desde sus comienzos, Etienne Tshisekedi, tiene hoy 82 años y está recibiendo tratamiento médico en el extranjero. Durante su ausencia, su hijo Felix ha provocado una división interna en la formación tras aceptar una oferta de diálogo de Kabila que algunos miembros de la UDPS y la mayoría del resto de partidos de la oposición han rechazado, porque creen que es una táctica para retrasar las elecciones presidenciales.

Un portavoz de Kabila ha afirmado que el presidente tiene la intención de respetar la constitución. Pero Kabila, que sucedió a su padre asesinado en 2001 y ganó las elecciones de 2006 y 2011, se ha negado hasta ahora a comentar su futuro político.

Jean Omasombo, un experto en RDC del Real Museo de África Central de Bélgica, ha afirmado que el nombramiento de Felix Tshisekedi como alto cargo podría ayudar a Kabila a suavizar las críticas de la oposición si trata de mantenerse en el cargo. «A Kabila le gustaría poner en marcha un Gobierno que pueda acercarle a la opinión pública a la vez que trata de mantenerse en el poder», ha asegurado Omasombo.

Otro gran país africano, Nigeria, comenzó su primera transición democrática el viernes pasado, con la investidura del presidente Muhammadu Buhari. Sin embargo, RDC todavía no ha logrado semejante cambio desde que se independizó de Bélgica en 1960 y su historial de violencia es desalentador. Un estudio estima que 5,4 millones de personas murieron en la década 1998-2008 a causa de una serie de conflictos, además de por la malnutrición y enfermedades relacionadas.

Entre las excusas para retrasar las elecciones se incluyen la falta de fondos, el estancamiento del proceso de descentralización y la persistencia de la violencia cerca de la frontera este de RDC. Además, otros acontecimientos sucedidos en otros países africanos muestran el riesgo que podrían conllevar los comicios.

En Burkina Faso, un intento de cambiar la Constitución provocó una revolución el año pasado mientras el presidente de Burundi, Pierre Nkurunziza, ha provocado protestas y un intento de golpe de Estado al postularse a su tercer mandato en el poder.

POLÍTICA FAMILIAR

Felix Tshisekedi afirma que las conversaciones propuestas por un enviado de Kabila en mayo buscan garantizar la buena organización de las elecciones locales, regionales y nacionales, pero los líderes opositores han rechazado repetidamente el calendario al considerarlo poco realista.

Tshisekedi ha negado su deseo de participar del Gobierno de Kabila. «La cuestión del Gobierno de unidad nacional o de transición ni nos la planteamos. No, no y tres veces no», ha asegurado Tshisekedi a Reuters desde su casa en Limete, un distrito de Kinsasa favorable a la oposición.

Los incondicionales del partido siguen acusando a Felix y a su madre, Marthe, de intentar llegar al poder mientras el estado de salud de su padre, apodado ‘la Esfinge’, continúa siendo un misterio fuera del ámbito familiar.

François Tshipamba Mpuila, uno de los fundadores de la UDPS, ha criticado a la familia Tshisekedi desde Bélgica, donde lidera la federación nacional del partido. «Para ellos el partido es propiedad privada y exclusiva de su familia biológica», ha escrito Mpuila, quien ha acusado también a los miembros de la familia de llegar a un acuerdo con Kabila.

Albert Moleka, exjefe de gabinete y portavoz de Etienne Tshisekedi, abandonó el partido este año después de acusar a los miembros de la familia de prohibirle ver a su exjefe. Moleka también sospecha que las firmas de Etienne Tshisekedi en documentos oficiales han sido manipuladas. «La madre siempre quiso que su hijo llegara a ministro», ha afirmado.

¿EL REGRESO DE ‘LA ESFINGE’?

Etienne –rara vez visto sin su boina antes de su tratamiento– todavía sigue siendo la principal autoridad en el partido debido a su larga trayectoria en la oposición incluyendo durante el mandato de Mobutu, cuando se ganó su apodo de ‘la Esfinge’ por no hablar mucho, pero causar muchos problemas cuando decía algo.

El mes pasado, Etienne aprobó las conversaciones con Kabila en un comunicado emitido desde Bélgica. Felix ha rechazado posibles cismas, como reacción a los que sólo hablan de reemplazar a su padre.
La fractura interna del principal partido opositor amenaza la transición en República Democrática del Congo

Felix asegura que su padre sufre diabetes e hipertensión, pero insiste en que volverá a casa para presentarse a las elecciones del año que viene, a pesar de las afirmaciones de Moleka, que asegura que la enfermedad es más grave de lo que la familia asegura y no le permitirá presentarse.

Los simpatizantes del partido nunca han aceptado la derrota de Etienne ante Kabila en 2011, cuando tuvieron lugar unos comicios que los observadores de la UE calificaron como «no creíbles» debido al fraude electoral.

Felix Tshisekedi ha subrayado la necesidad de mediación internacional para asegurar que Kabila cumpla cualquier promesa que pueda realizar durante el diálogo. Gran parte de los miembros de la UDPS, cuya admiración por el viejo Tshisekedy sólo es superada por su odio a Kabila, no ve con buenos ojos la actitud conciliadora de Felix hacia el presidente.

Algunos miembros importantes del partido incluso han iniciado conversaciones informales sobre la posibilidad de un nuevo liderazgo, según varias fuentes con conocimiento sobre dichas conversaciones. Otros, sin embargo, recurren a los discursos nostálgicos de un posible regreso esperanzador de ‘la Esfinge’. «Sin él, sería la muerte de todos los congoleños», ha afirmado el abogado y miembro de la UDPS, Francois Nkunza.