La corrupción es causa directa de violencia social, según un estudio

0
746

PoliciaLa percepción de que la corrupción generalizada especialmente en instituciones como las fuerzas de seguridad o el sistema judicial puede generar inestabilidad es más o menos aceptada por sentido común, pero ahora un estudio ha demostrado que existe una correlación directa demostrada estadísticamente de que la corrupción afecta a la paz y genera llegado un cierto punto violencia política y social.

«Existe una relación empírica entre la corrupción y la paz (…). La corrupción es la única variable que explica en todos los modelos una correlación sólida y significativa con los indicadores de paz y violencia», señala el Informe sobre Paz y Corrupción de 2015 del grupo de estudios Instituto para la Economía y la Paz (IEP).

El estudio, realizado a nivel mundial, revela además que esta relación inversa entre corrupción y paz funciona solo en un sentido, ya que el incremento de los índices relacionados con la paz no conlleva necesariamente un descenso de los niveles de corrupción.

De hecho, el análisis descubre lo que sus responsables denominan un «punto de inflexión», ya que el aumento de los niveles de corrupción normalmente no genera una violencia inmediata. Cuando una sociedad se acerca a este «punto de inflexión» es cuando un leve aumento de la corrupción se traduce en un importante aumento de la violencia.

«PUNTO DE INFLEXIÓN»

Así, un total de 64 países están ya o se encuentran cerca de este «punto de inflexión», la mayoría considerados regímenes autoritarios, sistemas híbridos o democracias fallidas. «Los países que están más cerca de una democracia plena tienen una mayor capacidad a largo plazo para enfrentarse a la corrupción», concluye el estudio.

El análisis se ha realizado utilizando datos de los últimos 15 años del Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) de Transparencia Internacional, el informe Control de la Corrupción del Banco Mundial y un índice elaborado por el propio IEP, el Índice de Percepción de la Corrupción.

Si un país obtiene menos de un 40 sobre 100 en el IPC –el 100 es el mínimo de corrupción–, el país se encuentra al borde del hundimiento de las instituciones estatales y de un incremento drástico de la violencia interna.

Esta violencia se traduciría en terrorismo político, inestabilidad política, incremento de la delincuencia, manifestaciones violentas, conflictos organizados, acceso a armas de fuego cortas, aumento de la tasa de homicidios y del nivel de percepción de la criminalidad.

Entre los países que están al borde de este «punto de inflexión» se encuentran Grecia, Liberia o Irán. En general se trata de países del Tercer Mundo, de África, América Latina y Asia.

POLICÍA Y SISTEMA JUDICIAL

Por sectores, el estudio destaca que la corrupción en instituciones judiciales y policiales es la más grave, ya que es la que propicia más fácilmente un incremento de la violencia social y política y de la criminalidad debido a la sensación de arbitrariedad e impunidad.

«El aumento de la corrupción policial y judicial socava directamente el estado de derecho y por consiguiente hace que aumente la inestabilidad política y puede llevar al hundimiento de las instituciones pensadas para evitar la violencia y el conflicto», indica el estudio del IEP, una organización con sede en Sídney.

«Las fuerzas policiales no controlan eficazmente el crimen y de hecho se convierten en parte del problema (…). La policía es sinónimo de banda criminal y es totalmente ineficaz contra el crimen a no ser que se la pague para que actúe», señala.