Juicio por muerte de activista antiapartheid abriría casos iguales

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Por Ilsa Rodriguez Santana

La conclusión del proceso judicial por el asesinato hace 46 años del activista antiapartheid Ahmed Timol, abre las posibilidades de llevar ante las cortes sudafricanas otros casos de personas muertas o desaparecidas en condiciones sospechosas durante el régimen racista.

Al concluir un proceso que se extendió durante meses para investigar la muerte de Timol, que había sido dictaminada en 1972 como causa de un suicidio, su familia expresó esperanzas de que este juicio siente un precedente para hacer justicia en otros casos de personas que perdieron la vida en circunstancias sospechosas.

El hermano menor de Timol, Mohammed, dijo a la prensa que la justicia y la verdad son los principales aspectos de la democracia. ‘Esto es lo que Ahmed hubiese esperado de estar vivo’, comentó.

El activista antiapartheid, un maestro de 29 años militante del Partido Comunista de Sudáfrica, recibió justicia finalmente ayer luego de 46 años de haber sido asesinado cuando se encontraba detenido en la estación de policía de la entonces Plaza Vorster de Johannesburgo.

Cinco días despues de su detención en 1971, Timol fue lanzado desde el décimo piso de la esa estación policial luego de ser torturado, dijo el juez Billy Mothle al dar las conclusiones de las investigaciones realizadas en la reapertura de este caso.

Mothle dijo que el joven no saltó por propia voluntad, como había dictamino inicialmente un tribunal que conoció de este caso, sino que fue empujado desde la ventana de la habitación en que estaba detenido o desde la azotea del edificio.

Agregó que las fuerzas de seguridad del régimen de minoría blanca hicieron muchos esfuerzos para ocultar el crimen y ordenó investigar al entonces sargento de la policía del régimen del apartheid Jan Rodriguez, quien fue la última persona en ver al joven vivo.

El juez precisó que el equipo de seguridad que interrogaba a Timol el día en que fue asesinado es responsable en su conjunto de su muerte y que Rodrigues se encontraba en la escena como parte del complot para ocultar la verdad de lo sucedido.

Por tanto, está vinculado al crimen y debe ser llevado ante la justicia por sus declaraciones contradictorias cuando estaba bajo juramento, declaró el juez Mothle.

Comentarios aparecidos hoy en la prensa sudafricana señalan que el caso de Timol es solo el comienzo y que muchos sobrevivientes de ‘la vieja guardia’ del régimen del apartheid se resisten a ser procesados.

Los exmiembros de las fuerzas de seguridad de la policía del régimen de minoría blanca no han facilitado las gestiones de los familiares que buscan la verdad y justicia para sus seres queridos que murieron o desaparecieron de forma sospechosa durante el régimen de segregación racial, opinan los medios locales.

Analistas en Pretoria señalan que muchos de los familiares de los que murieron o desaparecieron en esas circunstancias en tiempos del apartheid solo quieren que los implicados en esos hechos confiesen la verdad.

Sin embargo la negativa de los exguardias de aquella época a admitirlo podría provocar que esos casos sean llevados ante los tribunales luego del resultado de la investigación sobre las causas de la muerte de Timol. En Sudáfrica otras 72 personas murieron luego de ser detenidos por agentes del régimen de segregación racial y quienes participaron en esos hechos y aún sobreviven podrían ser llevados ante la justicia para pagar sus crímenes.