Historias de médicos cubanos en Swazilandia: “Primero mi paciente”

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doctoraPor Deisy Francis Mexidor

Todavía hoy la doctora cubana Lesvia Manzano asegura que se le eriza la piel cuando casi recién llegada a Swazilandia estuvo en riesgo de contagio con uno de los principales azotes en este país: el VIH/SIDA.

Recuerda en diálogo con Prensa Latina que en ese momento “en lo primero que pensé fue en mi paciente, a ella había que salvarla”.

Todo ocurrió muy rápido -dijo la doctora Lesvia, graduada en 1998 y especialista I Grado en Ginecología y Obstetricia. “Me informaron en el hospital que debía ir urgente al salón de operaciones porque teníamos a una paciente con una rotura uterina”.

“Me dirijo hacia el lugar y se comprueba el diagnóstico. De inmediato comenzamos la intervención, pero qué pasó: en medio de aquella situación la señora empieza a sangrar ampliamente”, explicó la médica cubana.

Mediante procederes, la doctora Manzano intentó detener el sangramiento de la paciente para impedir otras consecuencias más graves.

“En eso -narró-, me pincho sin darme cuenta, no obstante decido continuar porque lo más importante para mí en ese instante era salvarla a ella, aunque no niego que enseguida a mi mente vino la incuestionable pregunta de si esa persona sería VIH positivo o no”.

Comentó que no fue fácil ese lapso de tiempo en que todo puede cambiar. Para alegría de esta joven profesional, el caso “tuvo una evolución satisfactoria, sin dificultades posteriores”.

Pero, “en cuanto a mí, pese a que a la paciente se le hicieron dos pruebas de VIH y las dos dieron negativas, se decidió que me aplicaran un tratamiento preventivo por ser este un país de riesgo”.

Comencé a tomar los medicamentos, fue una etapa traumatizante para mí. Los síntomas derivados fueron muy molestos, como un mal embarazo del cual no te puedes recuperar, sonríe la doctora Manzano.

Al final, todo pasó. Sin embargo, “sé que valió la pena, porque soy médico, eso es lo primero”.

Contó Lesvia que “sus compañeros de la brigada se comportaron de manera excelente conmigo, me dieron muchos cuidados y me mimaron como si estuviera en mi casa”.

De vuelta plena a sus funciones en la región de Piggs Peak -uno de los seis territorios de Swazilandia donde prestan servicios los 11 colaboradores cubanos-, Lesvia lamenta que esta nación africana no tenga “programa alguno para garantizar la prevención de enfermedades”.

También piensa en lo necesario que serían aquí los planes de atención a las gestantes, pues aunque “el embarazo no es una enfermedad, sí es una condición en la que cual toda mujer necesita extremados cuidados y seguimiento”, enfatizó.

Además, habría que “tener programas de seguimiento en la correcta orientación y atención al adolescente para de esa manera disminuir el embarazo y las enfermedades de transmisión sexual en este grupo de edad”.

La doctora Lesvia Manzano, nacida hace 40 años en la provincia de Camagüey (a unos 576 kilómetros al este de La Habana, la capital de Cuba), está casada y tiene dos hijos, hembra y varón, que son “mi fuente de inspiración”, concluyó.

Ella es una entre los cooperantes de la isla que a diario escriben historias por el mundo. En este caso en un pequeño reino casi perdido en el mapa de África, ubicado en las estribaciones orientales de los Montes Drakensberg, entre Sudáfrica y Mozambique.

Donde la población, que supera el millón 200 mil habitantes, vive en su gran mayoría en la pobreza.