Grupo islamista plagado por disensiones, afirma Inteligencia keniana

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La cúpula del grupo armado islamista Al Shabab (Los Jovenes, en árabe) está embarcado en una purga de facciones que costó la vida a siete de sus miembros kenianos, según filtraciones a la prensa de medios de inteligencia.

Al Shabab tiene su cuartel general en Somalia, país donde impera el caos, pero acoge en sus filas a milicianos de otras nacionalidades, entre ellos kenianos tres de los cuales fueron decapitados a principios de este mes acusados de espionaje.

La ejecución triple fue pública, se realizó en una ciudad sureña somalí el 10 de septiembre y fue la segunda desde julio cuando otros cuatro combatientes fueron ultimados de la misma manera, según trascendidos de oficiales de la inteligencia keniana que demandaron el anonimato.

El comando de Al Shabab ordenó la decapitación de Abdulá Talal Musa, Jared Mukayo Omambia y Hashim Othman Selali, de nacionalidad keniana, víctimas de la preeminencia de un sector del grupo que demanda que la milicia está integrada solo por somalíes.

Asimismo existen fricciones entre los mandos que insisten en mantener al grupo armado dentro de las tesis enunciadas por la milicia Al Qaeda, creada a fines de la década de 1970 del siglo pasado en Afganistán por el millonario saudita Osama Bin Laden, con apoyo logístico y financiero, así como entrenamiento de especialistas de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos.

Otro segmento se pronuncia por adherir a Estado Islámico, al igual que Boko Haram, la milicia islamista nigeriana que se adhirió a esa franquicia dos años atrás.

Un estudio reciente de los servicios secretos kenianos determinó que Al Shabab trabaja de manera activa en las universidades del país para reclutar a estudiantes sobresalientes en tecnología de la información, medicina, jurisprudencia e ingeniería, algunos de los cuales viajaron a Siria y combaten en las filas de Estado Islámico.