Francia: un vistazo a su imperio en África

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africa1913Por Roberto Correa Wilson *

En el siglo XIX Francia había consolidado un notable imperio colonial en África, cuyas posesiones se extendían a casi todas sus regiones, aunque con particular énfasis en el África Occidental, islas del Océano Índico y en norte continental.

Un imperio que por sus dimensiones sólo fue comparable con el de Gran Bretaña en la región.

Los enfrentamientos territoriales entre potencias europeas condujeron al reparto oficial de África en la Conferencia de Berlín (1884-1885), convocada por Leopoldo II, rey de Bélgica.

En otras partes del planeta la nación gala también poseía colonias, como en el Caribe y Asia, las arcas de París se nutrían de las riquezas que proveían, además de África, de esas zonas plagadas de países empobrecidos a causa de la explotación.

La relación de Francia con África se inició con la participación de muchos de sus ciudadanos desde el siglo XVI en la trata de esclavos que eran enviados a las plantaciones agrícolas de Haití, Guadalupe, Martinica y otras posesiones en el Caribe y Guayana en América del Sur.

En 1834 la Corona británica prohibió el comercio de esclavos en sus colonias al estar en curso la revolución industrial. Londres decidió perseguir a los violadores de la norma y con ese objetivo instaló bases navales en África.

Francia se sumó a esos propósitos y en algunas zonas las autoridades cooperaron con las fuerzas punitivas británicas. En la nueva coyuntura política económica que vivía Europa no era conveniente el régimen esclavista cediendo su espacio a la explotación colonial.

EL IMPERIO

Francia retuvo su mayor número de posesiones en el occidente y centro del continente donde alrededor de una docena de naciones, algunas con territorios varias veces superiores al de la metrópoli, fueron convertidos en colonias, e implantó una explotación tan cruel como la esclavitud.

El dominio galo se impuso en Alto Volta y Dahomey (Burkina Faso y Benin, respectivamente después de la independencia), las actuales República del Congo, República Centroafricana, Costa de Marfil, Senegal, Chad, Gabón, Malí, Níger y Togo.

Ciudadanos franceses se apoderaron de las mejores tierras desplazando a la población nativa, controlaron el comercio y la actividad económica de esas naciones, atraídas por las inmensas riquezas naturales y forestales arribaron las compañías que impusieron un sistema laboral de semiesclavitud.

En el plano político, París creó la denominada África Occidental Francesa que tenía como centro las decisiones del gobierno francés, ejecutadas por un gobernador general, también francés, sin participación de los nacionales.

Esa situación generaba descontento e inconformidad en la población, que en su propia tierra carecía de derechos elementales, y debía obedecer órdenes de un extranjero despótico que reprimía con extrema crueldad las acciones de protesta o rebeldía.

En esa región está Camerún que fue conquistada por Alemania. Después de la derrota germana en la Primera Guerra Mundial (1914-1918), esa nación europea perdió sus posesiones en África.

Camerún fue dividido y adjudicado como mandato de la Sociedad de Naciones, antecesora de la actual Organización de Naciones Unidas. El occidente pasó a poder de Gran Bretaña y el oriente quedó bajo la autoridad de Francia.

CUERNO DE AFRICA Y EL ÍNDICO

En el otro extremo del África Subsahariana está ubicado el Cuerno Africano, y encerrado entre Etiopía, Somalia y el Golfo de Adén se encuentra Djibutí.

Desde mediados del siglo XIX, Francia se posesionó en el pequeño país. Casi a fines de ese siglo decidió darle un estatus colonial con el pomposo nombre de Costa Francesa de los Somalíes.

Más al sur en pleno Océano Índico, Madagascar se muestra como la cuarta mayor isla del planeta y la más extensa de África. En 1885 Francia se arrogó por la fuerza un mandato de protectorado reconocido por su opositora Gran Bretaña a cambio de concesiones en otras partes del continente.

Después al exigir Francia un dominio total sobre el país por medio de un ultimatun, la población malgache se sublevó pero fue derrotada. Tras nuevos levantamientos, todos ahogados en sangre, la enorme isla se convirtió en colonia de París.

Al noroeste de Madagascar se ubica el diminuto archipiélago de Seychelles. La primera expedición francesa de conquista arribó en el siglo XVIII, pero en el escenario de guerra de rapiña en que los colonialistas habían convertido a África, antes de finalizar esa centuria, en un episodio bélico de poca monta, Gran Bretaña le arrebató Seychelles a Francia.

De mayor envergadura fue la batalla por la conquista colonial de Mauricio a mil cien kilómetros al este de Madagascar. Primeo llegaron los holandeses, quienes dieron el nombre actual al país y fueron expulsados.

Los franceses reclamaron esa posesión y Holanda, más débil militarmente, no pudo sostenerla.

Igual suerte corrió Francia frente a Gran Bretaña. París declaró a la isla su colonia que sirvió como base naval durante las guerras napoleónicas, y sus ciudadanos se establecieron en el territorio, pero Gran Bretaña se apoderó de Mauricio después de violentas batallas.

Francia fue derrotada por su archienemiga en aventuras coloniales.

Más al norte cuatro naciones del noroeste de África colindante con el desierto del Sahara fueron colonias de Francia.

Mauritania, cuyo territorio está casi totalmente inmerso en el gran arenal; Túnez, el más septentrional de los países africanos; Marruecos y Argelia, esta última una de las naciones más grandes del continente.

El imperio francés que sembró tanto dolor, sufrimiento y muerte en África fue tan vasto y en tan disímiles regiones que cuando los primeros rayos de sol anunciaban el nuevo día en Madagascar, en el oriente, las últimas sombras de la noche apenas habían abandonado totalmente las colonias de occidente.

*Colaborador de Prensa Latina