Faure Gnassingbé ante un tercer mandato que extienda la saga familiar en Togo

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GnassingbéEl presidente de Togo, Faure Gnassingbé, que está liberado de límites presidenciales y se enfrenta a una oposición dividida, se presenta como principal favorito a ganar un tercer mandato en las elecciones presidenciales de este sábado, con lo que extenderá el dominio de su familia, que gobierna el país de África occidental desde 1967.

La oposición ha registrado quejas de última hora sobre el sistema de escrutinio de los sufragios, que se retrasan 10 días para aclarar la lista de votantes. No obstante, Gnassingbé, que sucedió a su padre cuando este murió en 2005 tras 38 años en el cargo, se presenta fuerte a los comicios tras recuperarse de unos turbulentos primeros años al mando del país, y ha trabajado para cumplir su objetivo de convertir Togo en un núcleo de servicios en la región.

“Gnassingbé ganará más o menos fácilmente y las cosas en Togo seguirán parecidas después de las elecciones”, vaticina el analista económico François Conradie.

El camino para un tercer mandato que extienda la tradición familiar parece allanado para Gnassingbé, ya que, por una parte el presidente no cuenta con cortapisas legales al fracasar los diálogos para introducir límites presidenciales, y por otra, Togo adolece de movimientos sociales de relevancia que sí se han producido en Senegal o Burkina Faso, por lo que no existe una alternativa joven y renovadora a Gnassingbé.

DESCOORDINACIÓN DE LA OPOSICIÓN

La descoordinación de la oposición también favorece una potencial victoria del líder togolés. Los grupos opositores se mantienen divididos y no ha presentado una candidatura única que pueda plantar cara a Gnassingbé.

Mientras, el opositor Jean-Pierre Fabre, que recabó un 34 por ciento de los votos en 2010 y lidera el principal partido opositor en el Parlamento, es el rival que cuenta a priori con más posibilidades de los cuatro candidatos que se miden al presidente. Fabre proviene del sur del país, un bastión tradicionalmente opositor a Gnassingbé, quien cimenta en la capital Lomé, sus victorias electorales.

LA APATÍA, EL PRINCIPAL OBSTÁCULO

“No voy a votar el sábado, he votado en las dos últimas elecciones y los resultados muestran que luego siempre gana Faure Gnassingbé”, asegura Kodjo Ametoko, un taxista de la capital, Lomé, que expresa su nula confianza en que se vaya a producir un vuelco electoral.

Por su parte, el presidente togolés ha advertido de la complacencia y ha pedido a sus partidarios que vayan puerta por puerta animando a sus vecinos a acudir a las urnas.

Las últimas reuniones entre los organizadores de las elecciones y los partidos políticos se han centrado en como se deben ir anunciando los resultados de los comicios, en un intento de evitar que se propague la violencia tras las votaciones.
“Se tiene que hacer de forma profesionalmente, sino puede reinar la anarquía”, asegura Paul Amegakpo, un observador local.