Expectativas en Italia tras anuncio de misión militar en Níger

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Por Frank González
La anunciada misión militar italiana en Níger despierta hoy aquí expectativas sobre su eventual eficacia en el enfrentamiento al terrorismo y al tráfico de migrantes a través de Libia.

Al informar la decisión hace cuatro días en París, el primer ministro, Paolo Gentiloni, expresó que uno de los objetivos es ‘adiestrar las fuerzas que puedan contribuir a la estabilidad y la lucha contra el terrorismo en el Sahel’, franja que une el océano Atlántico con el mar Rojo a lo largo del borde sur del Sahara.

Aunque en esa región existen ocho países, el jefe de Gobierno se refirió a Chad, Níger, Mali, Burkina Faso y Mauritania, miembros del G5 del Sahel, fundado en febrero de 2014 para cooperar en políticas de desarrollo y seguridad, el cual creó en julio último, una fuerza militar multinacional respaldada por la Unión Europea (UE).

La misión de esa fuerza conjunta es la protección de las fronteras, especialmente a la luz del caos prevaleciente en Libia tras el derrocamiento y posterior asesinato de Muammar Gaddafi en 2011, y el enfrentamiento al terrorismo, el crimen organizado y los ‘tráficos’ de todo tipo, incluido el de personas.

El contingente militar multinacional contará, según la alta representante de la UE para Asuntos Exteriores y Políticas de Seguridad, Federica Mogherini, con 10 mil soldados en condiciones de intervenir en el territorio de cualquiera de los cinco países, además del reforzamiento de la protección transfronteriza.

En un artículo publicado en el diario italiano Avvenire, la funcionaria señaló que ‘grupos terroristas, redes criminales y bandas de traficantes de todo género, han destruido las ciudades del Sahel, sus tesoros culturales, su economía’.

La fuerza conjunta tendrá su cuartel general en Mali, y dos centros de comando en Níger y Mauritania, respectivamente, con un presupuesto de unos 500 millones de euros de los cuales, según trascendió, la UE aportará 50, Estados Unidos 60, Arabia Saudita 100, Emiratos Árabes 30 y los pertenecientes al G5, 10 millones cada uno. Por su pasado como exmetrópoli dominante en la región y sus relaciones privilegiadas con los gobiernos del G5, en cuyos países tiene intereses estratégicos, Francia realiza la Operación Barkhane, puesta en marcha en 2014 con un contingente de unos cuatro mil soldados.

Junto a la operación francesa, en el Sahel existen otras dos de carácter militar, la Minusma de la ONU para Mali y la EUTM, de la UE, además de unos 900 soldados estadounidenses en Níger para apoyar a Barkhane, presencia mantenida con muy bajo perfil hasta octubre último, cuando cuatro de ellos murieron en una emboscada.

Una parte de las tropas italianas realizará tareas de asesoría y adiestramiento en Niamey, la capital nigerina, en tanto la otra se instalará en el fuerte Madama, construido en 1930 por la Legión Extranjera y ocupado hasta ahora por unidades francesas, a un centenar de kilómetros de la frontera con Libia.

Los ubicados en ese último lugar participarán también, según versiones de varios medios, en acciones de vigilancia y control del territorio y de esa manera estarán más en contacto con el combate al tráfico de personas, segunda vertiente de la misión.

En tal sentido, Gentiloni puntualizó que la iniciativa regional comenzará con Níger, donde Italia tiene un interés específico en lo que respecta al flujo migratorio hacia Libia y el Mediterráneo, por lo que -dijo- dentro del compromiso está también el enfrentamiento al tráfico de seres humanos.

Níger se convirtió en los últimos años en la puerta principal de ingreso a Libia para potenciales migrantes de ese y otros países del África subsahariana con la intención de continuar desde allí hacia Italia.

Quienes después de sufrir malos tratos y vejaciones de todo tipo, además de pagar cuantiosas sumas de dinero, logran emprender el viaje, lo hacen en frágiles embarcaciones carentes de las condiciones mínimas para realizar la travesía por el mar Mediterráneo, la ruta principal, actualmente, para llegar a Europa.

Por esa vía llega a Italia más del 90 por ciento de la migración irregular, la cual en 2016 totalizó 181 mil 436 personas rescatadas en operaciones de salvamento, cifra que constituyó un récord absoluto después de las 170 mil 100 en 2014 y las 153 mil 842, en 2015.

Como resultado de la estrategia seguida por Roma en varios frentes para frenar las salidas desde Libia, el flujo migratorio descendió hasta llegar a 117 mil 121 en la primera semana de diciembre, 32,92 por ciento menos que igual período de 2016.

En esas condiciones se realizará la misión descrita por el diario La Repubblica como la más difícil de los últimos años, por la complejidad del apoyo logístico, entre otros aspectos, lo cual contempla el traslado de los vehículos por un trayecto de dos mil 400 kilómetros desde Benin, con casi todo el reabastecimiento posterior por aire.