Erradicar el paludismo sigue como meta pendiente

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Fatoumata Nafo-Traoré
Fatoumata Nafo-Traoré, directora ejecutiva de la Asociación Roll Back Malaria (RBM). Crédito: Cortesía

Por Fatoumata Nafo Traoré

Este 25 de abril será la última vez que se celebre el Día Mundial del Paludismo antes del vencimiento del plazo para cumplir los ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), uno de los cuáles es combatir el VIH/sida, la malaria y otras enfermedades.

La mayoría de los 189 gobernantes reunidos en la Cumbre del Milenio, como se conoce a las instancias inaugurales de la Asamblea General de 2000, cuando acordaron los ocho grandes objetivos de desarrollo, ya no están en sus cargos, pero el compromiso permitió aunar esfuerzos para un mejor futuro para la humanidad.

Las metas se propusieron reducir a la mitad la proporción de personas que viven en la indigencia y padecen hambre, lograr la educación primaria universal, promover la igualdad de género, reducir la mortalidad infantil en dos tercios y la materna en tres cuartos, entre 1990 y 2015.

También luchar contra la expansión del virus de inmunodeficiencia humana (VIH), causante del sida (síndrome de inmunodeficiencia adquirida), el paludismo y otras enfermedades, asegurar la sostenibilidad ambiental y generar una alianza mundial para el desarrollo entre el Norte y el Sur.

En el caso del control y la eliminación del paludismo, también conocida como malaria, el logro fue exponencial.

Desde el comienzo del nuevo milenio, más de cuatro millones de vidas pudieron salvarse gracias a la masiva distribución de mosquiteros tratados con insecticida, la fumigación de interiores, mejoras en el tratamiento y un rápido diagnóstico en el lugar.

En los últimos 15 años, la mortalidad por esta enfermedad disminuyó 47 por ciento en el mundo y 55 por ciento en África.

De hecho, 64 países lograron cumplir la meta específica de “haber detenido y comenzado a reducir, en 2015, la incidencia de la malaria y otras enfermedades graves”. Eso significa menos mortalidad neonatal y materno-infantil, menos días perdidos de escuela y trabajo, comunidades más productivas, sistemas de salud más fuertes y economías más pujantes.

Pero los logros son frágiles y su impacto no es parejo. Ahora que pasamos de los ODM a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), no debemos olvidar las tareas pendientes ni las metas no cumplidas; todavía hay poblaciones en riesgo que siguen padeciendo muertes innecesarias, sufriendo y perdiendo el sustento a causa de esta enfermedad.

La iniciativa de la Asociación Roll Back Malaria (RBM) logró importantes avances en los últimos 15 años, pero queda mucho camino por recorrer.

Todavía no se logró una cobertura universal de mosquiteros con insecticida, tratamiento efectivo, el rápido diagnóstico y la fumigación de interiores. Ocurre a menudo que trabajadores migrantes, comunidades nómades y otras poblaciones alejadas no reciben los servicios adecuados contra la malaria.

Se estima que en África mueren 10.000 mujeres al año y entre 75.000 y 200.000 menores de un año, además de los muchos bebés que sufren las consecuencias de haber contraído la enfermedad durante el embarazo.

Es inaceptable que las personas más vulnerables de nuestra sociedad sigan siendo las menos protegidas. Destinar muchos más recursos a las generaciones futuras y a la protección de madres y fetos es un imperativo moral. Podemos y debemos hacer más.

En este importante año de transición, la Asociación RBM lanzará su segundo plan mundial, “Acción e inversión para derrotar a la malaria 2016-2030: un mundo libre de malaria”.

Es una oportunidad para eliminar el flagelo del paludismo en los próximos 15 años y evitar su resurgimiento, que trae aparejado un agobiante costo para la economía y un sufrimiento y muertes devastadores.

El plan, conocido por su sigla en inglés AIM, llama a aumentar la inversión en el marco de los nuevos ODS y subrayar un enfoque centrado en la gente que no deje a nadie afuera. También muestra claramente que al involucrar a todos los sectores de la sociedad se fomentarán los esfuerzos globales y se generarán los tan necesitados recursos humanos y económicos para ganar la lucha contra la malaria.

Con la resistencia a los fármacos y a los insecticidas socavando las herramientas efectivas, los esfuerzos para eliminar y controlar el paludismo necesitarán inversiones más inteligentes y un mayor gasto internacional y nacional a medida que los países donde la enfermedad es endémica pasan de bajos a medianos ingresos y cambian su visión por objetivos más ambiciosos.

Invertir en el control y la eliminación de la malaria es invertir en el futuro, y sin dudas es una de las mejores adquisiciones en materia de salud mundial. Las herramientas son asequibles y la rentabilidad sobre la inversión es alta. Si podemos eliminar la enfermedad solo en África subsahariana para 2030, el mundo ganará unos 270.000 millones de dólares.

Si vamos a escribir la historia del paludismo necesitaremos nuevas herramientas, innovaciones que nos ayuden a concretar nuestro objetivo de un mundo libre de malaria, en especial aquellas capaces de acelerar en un futuro próximo la erradicaicón y atender los desafíos que afrontamos hoy en día, como la resistencia a fármacos e insecticidas.

También necesitaremos tecnologías transformadores, vacunas efectivas y análisis clínicos rápidos que puedan utilizarse en zonas aisladas y puedan detectar casos asintomáticos.

De aquí en adelante, la lucha contra el paludismo necesitará nuevos énfasis, fortalecer la participación nacional, empoderar a las comunidades, mejorar la calidad de los datos para la toma de decisiones, involucrar a varios sectores aparte de la salud y explorar formas de mejorar las cosas en todos los niveles, con una máxima rentabilidad.

La Asociación RBM estará lista para adaptar estrategias y enfoques, amplificar la voluntad política y la disposición del país para que juntos podamos derrotar al paludismo.

La búsqueda de la humanidad de una sociedad global sostenible, más justa y saludable no se logrará sin medidas para el control y la erradicación sistemática, efectiva y a largo plazo de la malaria en los países endémicos.

Ganar la lucha contra el paludismo significa que familias, comunidades y países prosperarán como nunca antes.

Trabajando juntos podemos poner fin al innecesario sufrimiento y fortalecer el potencial de las personas, comunidades y países de lograr nuestro objetivo final: un mundo libre de paludismo.

Nota: El Día Mundial de la Malaria o el Paludismo fue establecido por los estados miembro de la OMS durante la Asamblea Mundial de la Salud, en 2007, y celebrado todos los 25 de abril para realzar la necesidad de seguir invirtiendo y de un compromiso político sostenible para el control y la erradicación de la enfermedad. El lema de la campaña 2013-2015 es “Invertir en el futuro. Derrotar el paludismo”.

Editado por Kitty Stapp / Traducido por Verónica Firme