Epopeya del Che en el Congo, práctica internacionalista consecuente

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Ernesto Che Guevara en 1965 dans un camp dans la montagne congolaiseAl general retirado congolés Umba Johnson Coco se le hace un nudo en la garganta cuando evoca hoy la figura de Ernesto Guevara, un paradigma de hombre en todos los sentidos y maneras, y ante todo, en el corazón y el sacrificio.

Mañana se cumplen 50 años de Johnson Coco haber conocido en esta tierra al Guerrillero Heroico y sin relegar detalles rememoró, en la sede de la Embajada de La Habana en Kinshasa, su tiempo de colaboración con él durante su gesta en Zaire, actualmente República Democrática del Congo.

El 24 de abril de 1965 entró el Che, junto con un pequeño grupo de aguerridos combatientes, a la otrora Zaire, con la misión de ayudar a la liberación de esta nación africana.

Durante el torrente de recuerdos, otro congolés, Ismail Tutwemoto P. Lubenga, colaborador muy cercano del desaparecido líder Laurent Désire Kabila, asintió que tuvo la dicha de compartir con el comandante argentino-cubano en varios escenarios de aquella epopeya, la cual marcó el inicio de la participación de la joven Cuba revolucionaria en el proceso descolonizador de África.

Cual gesto de altruismo y entrega a las causas nobles, el Che, admirador del líder anticolonialista y nacionalista congolés Patrice Lumumba, organizó a más de 100 cubanos para responder a una solicitud del movimiento insurreccional liderado por Kabila contra la dictadura de Joseph Mobutu, apoyada por fuerzas imperialistas.

Antiguos guerrilleros congoleses, que colaboraron con el médico argentino de profesión, reconocen que los formó militarmente, les enseñó política y cómo preparar y hacer una revolución.

Bajo sentidas remembranzas, el secretario general del Partido Comunista congolés y activista principal del movimiento de solidaridad con Cuba, Sylvere Boswa, expuso detalles del proyecto de acciones que, junto a la Embajada de Cuba, realizarán para conmemorar el acontecimiento, que culminará mañana con un acto central.

Por otra parte el Grupo de Amistad con Cuba del Senado congolés, en su primera reunión oficial del año, encabezada por su presidente, Jean-Claude Mokeni, aprobó también celebrar el aniversario 50 de la llegada del Che a estas tierras con una exposición de fotos en los salones de la sede del órgano legislativo.

Trascendió que se contará con la presencia de una delegación de la isla, invitada especialmente para la ocasión.

Entre los posibles concurrentes campanea el nombre de Víctor Dreke, uno de los tres líderes de la Columna Uno en el Congo y conocido en estos parajes con el seudónimo de Moja.

Con sus memorias como riquezas, Dreke siempre elogia en sus declaraciones al Che combativo, “el del pensamiento, de los principios”; el ejemplo de sacrificio con sinceridad y espíritu crítico. La esencia de lo que es un verdadero revolucionario.

Al hablar de la misión en el Congo, pondera que en ese suceso se encuentran los comienzos de la ayuda internacionalista cubana expresada actualmente “por nuestros médicos en diversos rincones de África y el mundo”.

En el prólogo de la última edición del libro “Pasajes de la Guerra Revolucionaria: Congo”, Aleida Guevara, hija del Che, asegura que muchos se preguntarán por qué su padre participó en este proceso revolucionario, qué lo motivó para tratar de ayudar a este movimiento.

Él mismo nos da la respuesta, precisa, cuando afirma: “Porque, en cuanto al imperialismo yanqui, no vale solamente el estar decidido a la defensa; es necesario atacarlo en sus bases de sustentación, en los territorios coloniales y neocoloniales que sirven de basamento a su dominio del mundo”.

Desde siempre, indica Aleida Guevara, “el Che expresa su deseo de continuar la lucha en otras tierras del mundo; como médico de profesión y guerrillero de acción, sabía de las limitaciones que la vida impone al hombre y de los sacrificios que demanda de este una actividad tan difícil como la guerra de guerrillas”.

Sabemos de su arraigado sentido de la responsabilidad y de su madurez política y el compromiso contraído con muchos compañeros que confiaban en él para continuar la lucha, remarca la descendiente del Guerrillero Heroico.

Puntualiza que la participación de Che en la guerrilla congolesa, resulta -como él mismo lo definiera- “el reinicio del ciclo revolucionario y expresión de una práctica internacionalista consecuente con sus tesis liberadoras tercermundistas”.