Elecciones marcaron cambio en Angola durante 2017

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Por Roberto Hernández

Angola vivió en 2017 las cuartas elecciones de su corta historia independiente marcadas por el cambio, la expresión más repetida entre los aspirantes de las seis fórmulas en liza y los votantes.
La necesidad de urgentes transformaciones en el seno de la sociedad y de la economía, fundamentalmente, dictaron el ritmo de las campañas de los cinco partidos y de la coalición en el proceso.

Cualquiera de los contendientes que se alzara con la victoria llegaría por primera vez al palacio presidencial de Ciudad Alta, pues tras 38 años en el poder el presidente José Eduardo dos Santos declinó presentarse a su tercera reelección por razones no explicadas del todo oficialmente.

Fue el candidato Joao Lourenzo, del gobernante Movimiento Popular para la Liberación de Angola (MPLA), quien se alzó con el holgado triunfo, aunque contestado por cuatro de los cinco rivales.

El MPLA se aseguró mayoría calificada en la Asamblea Nacional al llevarse 150 de los 220 puestos en disputa, lo cual le permitirá sin muchos problemas imponer su agenda.

La Unión Nacional para la Independencia Total de Angola tiene 51 parlamentarios y la Convergencia Amplia de Salvación de Angola 16. Completan el parlamento el Partido de Renovación Social, con dos, y el Frente Nacional de Liberación de Angola, con uno.

LOS RETOS HASTA 2022

En materia económica, Lourenzo deberá enfrentarse a la aguda crisis económica que vive el país desde finales de 2014 a consecuencia de la baja en el mercado internacional de los precios del petróleo, su principal fuente de ingresos.

Mientras que a nivel social los principales focos deben situarse sobre la pobreza, que fuentes oficiales sitúan en 36 por ciento, sobre la falta de empleos (también en dos dígitos) y la necesidad de mejorar los deficientes servicios de salud y educacionales.

El tercer mandatario de Angola independiente tras asumir su cargo el pasado 26 de septiembre se concentró en el relevo de los directivos de empresas públicas, sobre todo de aquellos con mala gestión o vinculados a procesos de corrupción.

Tal vez el más mediático fue el de la hija del ex jefe de Estado dos Santos, Isabel dos Santos, sustituida de la presidencia del Consejo de Administración de la Sociedad Nacional de Combustibles de Angola (Sonangol) por excesiva burocratización de la empresa líder del Estado, lo que llevó a que se concentrara a la espera de autorización de una cartera de inversiones cercana a los cinco mil millones de dólares.

Además de las malas relaciones con las compañías extranjeras presentes en el país, la actitud de Isabel resultó por lo menos irresponsable, teniendo en cuenta que Sonangol no explora pozos nuevos desde 2011.

La ola de sustituciones pasó del centenar en apenas dos meses de gobierno, y alcanzó además de las principales empresas, a la banca y la prensa.

También hubo relevos en las jefaturas de inteligencia de las Fuerzas Armadas Angoleñas, de organismos de seguridad y de la Policía Nacional, en un momento de recrudecimiento de la inseguridad, sobre todo en la capital con secuestro, violación y asesinato de mujeres.

Mención aparte para el Servicio de Migración y Extranjeros, sobre el que cae un velo de corrupción, y que está urgido de modernizarse y ser transparente en aras de la captación de inversiones y de favorecer el turismo.

Cercano a los 100 días de ejercicio, cuando comience 2018, el jefe de Estado da los primeros pasos en su promesa de ‘Corregir lo que está mal y mejorar lo que está bien’, que le dio más de cuatro millones de boletas favorables, el 61 por ciento de los votos válidos.

A falta de encuestas, es opinión generalizada el apoyo popular a las primeras medidas de Lourenzo, aunque con la alerta de que existen problemas mayúsculos en el día a día de las personas.

Con abundantes recursos acuíferos, el país tiene menos de la mitad de su población de 28 millones de habitantes conectada a redes de abastecimiento de agua y alcantarillado.

En materia de electricidad los números son peores: solo reciben energía de la red pública el 30 por ciento de los hogares. Las perspectivas no son muy halagüeñas, pues en 2025 se espera que llegue a 14 millones de personas (el doble).

Cierto es que tres meses son muy poco tiempo para la evaluación de un gobierno, pero al menos sus notas iniciales son sobresalientes, no obstante el señalamiento de que no bastan cambios de nombre, la gente busca ver resueltos sus problemas.

Lo real es que el cambio prometido por los opositores se quedó a la mitad del apoyo dispensado al MPLA, el partido que consiguió la independencia en 1975 y dirige el país desde entonces.

A Lourenzo le quedan más de cuatro años para convencer que su elección fue la correcta. El camino, lógicamente, no le será fácil, pues el combate a la corrupción es como luchar contra la hidra de Lerna, a la que de acuerdo con la mitología griega le salían dos cabezas por cada una que le cortaban.