El TPI denuncia el «fracaso» de la ayuda de Sudán para juzgar a Al Bashir

0
430

Tribunal Penal InternacionalEl Tribunal Penal Internacional (TPI) insta al Consejo de Seguridad de Naciones a «adoptar las medidas necesarias» dado el «fracaso» de Sudán a la hora de cooperar con La Haya en la investigación contra el presidente sudanés, Omar Hasán al Bashir, por los crímenes cometidos en la región de Darfur.

«La Cámara Prejudicial II ha decidido que Sudán fracasó en la cooperación con el TPI al no detener y entregar a Al Bashir durante todos estos años», ha informado el alto tribunal a través de un comunicado.

La Haya ha explicado que, «aunque Sudán no es miembro del Estatuto de Roma (el tratado fundacional del TPI), tiene la obligación de cooperar con el TPI por mandato directo de Naciones Unidas, a la que pertenece desde el 12 de noviembre de 1956».

A este respecto, ha recordado que el Consejo de Seguridad adoptó en 2005 la resolución 1593 al amparo del Capítulo VII de la Carta de Naciones Unidas ordenando al Gobierno sudanés a «cooperar plenamente y dar la asistencia necesaria al TPI» en el caso contra Al Bashir.

Sin embargo, «Sudán se ha negado constantemente a comprometerse con cualquier tipo de diálogo con los órganos responsables del TPI durante los últimos seis años para ejecutar las órdenes pendientes de detención y entrega de Al Bashir».

Por ello, la Cámara Prejudicial «ha decidido informar al Consejo de Seguridad » de esta situación «para que adopte las medidas necesarias que considere oportunas», advirtiendo de que, en caso contrario, «nunca se conseguirá acabar con la impunidad».

El TPI emitió su primera orden de detención contra Al Bashir el 4 de marzo de 2009 porque «hay bases razonables para creer que es responsable de cinco cargos de crímenes contra la Humanidad y de dos cargos de crímenes de guerra». El 12 de julio de 2010 emitió otra por tres cargos de genocidio.

La Haya acusa a Al Bashir de las 300.000 muertes que ha dejado el conflicto de Darfur. En 2003 las tribus no árabes se levantaron en armas denunciando la discriminación de Jartum, que envió a las tribus árabes a reprimir la rebelión.