El Supremo de Kenia ordena a la Comisión Electoral que permita a la oposición acceder a su sistema informático

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El Tribunal Supremo de Kenia ha ordenado este lunes a la Comisión Electoral que permita a la oposición acceder a su sistema informático para constatar que el ciberataque sufrido por el organismo no afectó a los resultados de los comicios presidenciales del 8 de agosto, que ratificaron en el cargo a Uhuru Kenyatta.

La Súper Alianza Nacional (NASA) del líder opositor Raila Odinga ha rechazado los resultados oficiales, que conceden a Kenyatta la victoria con 1,4 millones de votos, esgrimiendo que el sistema informático de la Comisión Electoral sufrió un ciberataque que permitió manipular los datos.

La Comisión Electoral ha admitido que sufrió un ataque informático y, tras una investigación interna, ha concluido que no tuvo ninguna consecuencia en el escrutinio de los votos emitidos.

Sin embargo, Odinga asegura que en más de un tercio de los centros de votación se produjeron fallos por irregularidades en el proceso electrónico de transmisión de votos y ha acudido al Tribunal Supremo para que arroje luz.

El magistrado Isaac Lenaola ha permitido este lunes al NASA y al gobernante Partido del Jubileo que accedan al sistema informático de la Comisión Electoral para ver quién lo usó.

«Ordenamos que tanto el demandante como el tercer implicado tengan acceso», aunque solamente para «leer» los datos y, en su caso, sacar copias, ha dicho Lenaola.

Las autoridades electorales han anunciado que acatarán la orden judicial porque «no hay nada que esconder». «Nuestras preocupaciones sobre la seguridad (del sistema) han sido atendidas», ha dicho Paul Muite, de la Comisión Electoral.

La denuncia de fraude electoral por parte de la oposición desató violentas protestas en Nairobi y otras ciudades que dejaron decenas de muertos e hicieron temer una crisis postelectoral similar a la de 2007, que se saldó con más de mil muertos y 600.000 desplazados.

Odinga ya denunció fraude electoral en 2007 y 2013. La última vez también acudió a los tribunales, que terminaron dando la razón a Kenyatta.