Desmond Tutu pide más atención hacia crisis en Sudán del Sur

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Desmond TutuEl Premio Nobel de la Paz (1984) sudafricano Desmond Tutu exhortó a líderes políticos y autoridades internacionales, concentrados en los escenarios políticos de Ucrania y el Medio Oriente, a no olvidar el problema social mayor en Sudán del Sur.

Existe una gran amenaza de hambruna general en el país centroafricano, y se calcula que casi un millón de niños están afectados por desnutrición aguda, tras medio año de guerra civil, subrayó el arzobispo emérito anglicano.

El conflicto armado sursudanés comenzó hace siete meses después de que el despedido vicepresidente Riek Machar fue acusado por el jefe de Estado Salva Kiir de un fallido Golpe de Estado.

Organizaciones humanitarias multinacionales indicaron que los muertos por la violencia son miles y más de 1,5 millones de personas han sido desplazadas de las zonas de combates.

La situación en Sudán del Sur está pidiendo a gritos a la comunidad internacional un auxilio de cualquier índole, señaló Tutu en un comunicado público de su oficina.

El clérigo de 82 años recordó que Sudáfrica negoció una salida pacífica a su conflicto relacionado con el sistema racial del apartheid, pero este país no logró solo esa hazaña, acotó.

La presión política, moral y económica sostenida por la comunidad internacional contribuyó enormemente a que la nación de Nelson Mandela consiguiera rectificar el curso de su historia, agregó.

Algo similar debe hacer el mundo para que Sudán del Sur regrese a las negociaciones de paz en pos de prevenir una crisis humanitaria de grandes proporciones, remarcó el Nobel.

Desmond Mpilo Tutu, nacido en 1931, activista por los derechos civiles, escritor y primer negro en llegar a Arzobispo de Cape Town, recibió en 1984 el Premio Nobel de la Paz por su rol extraordinario en oposición al régimen segregacionista.

Es una figura ampliamente respetada en Sudáfrica sobre todo por su protagonismo en la llamada Comisión Nacional de Reconciliación que tras la caída del apartheid perdonó, en nombre de Dios, a muchos ciudadanos que perpetraron atropellos e injusticias.