Comores, archipiélago mutilado

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ComoresRoberto Correa Wilson

Una de las naciones menos conocidas de África en el contexto internacional es el archipiélago que constituye la República Federal Islámica de Comores, que apenas se cita cuando se mencionan los acontecimientos que a diario tienen lugar en el continente.

Quizás eso obedezca a la pequeñez de su territorio, unos dos mil 336 kilómetros cuadrados y su localización en el Océano Índico frente a la costa oriental de África, a la entrada del Canal de Mozambique y entre Madagascar y las costas de Tanzania.

Sin embargo, esa circunstancia, su escaso territorio y alejamiento de la plataforma continental, no fueron obstáculos para que Francia implantara en el siglo XIX su sistema de esclavitud colonial que desconocía los derechos de la población nativa.

LAS ÍNSULAS

El archipiélago lo forman cuatro islas principales: Gran Comores, Anjuan, Moheli y Mayotte, y son conocidas desde la antigüedad. En el siglo XV los árabes se establecieron en las ínsulas y fundaron varias dinastías.

En la centuria siguiente sus territorios comenzaron a ser asediados por portugueses, franceses, holandeses y británicos. Estos últimos se apoderaron del archipiélago en 1591 y por esa época empezaron a arribar las invasiones procedentes de la vecina Madagascar, la cuarta isla en el mundo y la mayor de África.

A principios del siglo XIX cuatro sultanes imperaban en cada una de las islas hasta que el de Anjuan sometió a los de Moheli y Mayotte. Una rebelión favoreció al sultán malgache Andrialsoli en la isla Mayotte, que pasó a su poder.

Esa situación fue aprovechada por el colonialismo francés para

suscribir acuerdos de protección con unos jefes locales en detrimento de otros y con posterioridad se apoderó del archipiélago luego de reducir a los sultanes que se opusieron a sus planes de conquista.

Francia ocupó Mayotte en 1843 y las demás islas las adquirió

mediante tratados en 1886, que obtuvo a través de esos pactos de

protección o el uso de la fuerza. Por decisión de París, Gran Comore, Anjuan, Mayotte y Moheli, a miles de kilómetros, se convirtieron en territorios de Francia.

El colonialismo galo actuaba con particular brutalidad contra los intereses y aspiraciones de la población autóctona, tal como lo hacía en los restantes países sometidos a su sistema de saqueo y explotación.

NUEVA CENTURIA

En 1912 el estatus de Gran Comore, Anjuan, Mayotte y Moheli,

de territorio francés, fue ligeramente modificado con la

incorporación de Madagascar, país que desde 1896 se había convertido totalmente en colonia de Francia, después que sus tropas ahogaron en sangre sucesivas rebeliones.

No obstante, se mantuvo el régimen opresivo en el que la metrópoli negaba cualquier participación de los comorenses en la

administración o influir en los destinos de su archipiélago.

No fue hasta el término de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), que Francia separó nuevamente las Comores de Madagascar. Las islas tuvieron desde 1961 una autonomía interna y siete años después cierta autodeterminación, pero el poder en la práctica estaba en manos coloniales a través del Alto Comisionado francés destacado en Comores.

Francia mantuvo bajo su control la defensa y la seguridad, la

justicia, el comercio, las relaciones externas, las finanzas, el

transporte, las comunicaciones, la información, la enseñanza

superior, así como la facultad de decretar el estado de

emergencia. A los comorenses les pertenecían la sanidad, la

enseñanza primaria y los asuntos administrativos de poca importancia.

El pueblo de las Comores brindó desde un principio amplio respaldo al Movimiento de Liberación Nacional de Comores (Molinaco), fundado en 1962. La deplorable situación del país, traducida en un estancamiento generalizado de la economía, desempleo, pésimas condiciones educacionales y de salud pública condujeron a la creación de otros grupos que también reivindicaban la independencia.

Por las presiones del Frente Nacional Unido integrado por las

organizaciones nacionalistas, se logró que Francia organizara en

1974 un plebiscito que puso de manifiesto que la mayoría de los

isleños propugnaba la emancipación nacional.

Desde un principio los colonialistas maniobraron conjuntamente con terratenientes locales para dividir a las Comores y la consulta popular sólo se realizó en Gran Comore, Anjuan y Moheli. París apoyó la secesión de Mayotte, con el fin de conservar su presencia militar en el Índico y perpetuar los vínculos de dominación.

Naciones Unidas aprobó en 1976 una resolución que condenaba la

política francesa en Comores y los intentos de separar Mayotte y

declaró nulo un referendo de ese mismo año mediante el cual, según París, los habitantes de Mayotte decidieron continuar los lazos coloniales con la metrópoli.

La maniobra separaba la ínsula de las restantes con las cuales

estaba unida por idioma, cultura y estrechos vínculos económicos. El archipiélago quedó desmembrado. Por voluntad colonial de Francia, Comores tuvo la independencia con su territorio amputado.