Caos libio obra de ONU y OTAN, afirma miembro de la tribu Gadafa

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Ahmed Gadafa al DamPor Moisés Saab Lorenzo 

Las paredes de la casa de Ahmed Gadafa al Dam están tapizadas con fotos, recuerdos de la guerra árabe-israelí de 1973 y de su primo, Muamar Gadafi, asesinado en oscuras circunstancias tras ser empalado.

En abril de 2013, durante el gobierno del expresidente islamista Mohamed Morsi, Gadafa al Dam fue detenido en esta capital después de un cerco a su casa y acusado de asesinato en una causa que no prosperó por falta de pruebas.

Dos años después el exenviado especial de Muamar Gadafi resurge en una entrevista exclusiva con Prensa Latina para acusar a la OTAN y a la ONU del caos que ha convertido a su país en un Estado fallido.

La situación es cada vez peor desde la injerencia de la OTAN y el asesinato del líder Gadafi, que obligó a emigrar a dos millones de libios, encarcelado a miles y causado pérdidas por 400 mil millones de dólares, ese es el costo de la intervención militar autorizada por la ONU, recuenta enfático.

Pedido de caracterizar a las milicias que han fragmentado a su país en decenas de feudos particulares, las califica de «pandillas de países islámicos como Pakistán y Afganistán que fueron a Libia para asesinar a los musulmanes libios en nombre del Islam.

«Esas bandas llegaron a mi país con la complicidad de la OTAN y de la ONU, las responsables de esa situación, y por lo tanto las que están obligadas a salvar a Libia de esta crisis».

Preguntado sobre la propuesta presentada por Egipto en la Cumbre de la Liga Arabe de Charm El Cheij, semanas atrás, estimó «muy positivo que los árabes tengan una fuerza conjunta para defender sus tierras, pero es una iniciativa que llega con retraso».

La iniciativa egipcia estuvo acompañada de una exhortación a que esa fuerza intervenga en Libia, le recordamos.

«No requerimos ninguna intervención militar en Libia; necesitamos paz y que la ONU y la Liga Arabe convoquen un diálogo entre los libios, sin marginaciones, que todas las partes se reúnan y decidan de común acuerdo el destino de Libia y que detengan la guerra».

Otra de las demandas presentadas en la cimera de Charm El Cheij fue el levantamiento del embargo de armas al gobierno del primer ministro Abdallah al Thinni, que formó parte de la coalición contra el liderado por Muamar Gadafi. ¿Está usted de acuerdo con esa petición?

«Resulta sorprendente que después de las elecciones de junio del año pasado, aún hoy prohíban al Gobierno legal, el encabezado por el primer ministro al Thinni, comprar las armas que necesitan para terminar el reinado de las pandillas islamistas».

El líder tribal asegura en ese sentido que le resulta imposible entender que el enviado especial de la ONU, (el español Bernardino León), «amenace al parlamento para que acepte la decisión (del embargo de armas) o se disuelva. «Él debe respetar la voluntad libia, porque la ONU fue la que nos hizo llegar a este punto».

«Incluso pediría una investigación del comportamiento de este señor, porque es evidente que favorece a una de las partes contra la otra sin tener en cuenta que de los cuatro millones de miembros de las tribus que apoyaron a Gadafi dos millones han tenido que salir del país y en ese contexto no va a haber solución».

La presencia de Estado Islámico en Libia es un hecho desde fines del año pasado; su expansión es una realidad que preocupa a Europa y a muchos países del norte de Africa y el Levante. ¿Cuál es su evaluación de este inquietante fenómeno?

«El caos de Irak, Siria y lo que ocurre en Libia todo es el resultado de la injerencia occidental en estos países, cuando se debilita el cuerpo de una nación aparecen los virus y las enfermedades y surge el medio para crear esa situación».

Al respecto señala que las potencias occidentales idearon a Estado Islámico (EI) para oponerlo al Islam y su cultura, su civilización, su llamado a la paz y la tranquilidad.

«Puedo asegurarle que la conducta de EI es contraria a los mandamientos coránicos; su presencia en realidad date de la primera expedición de la OTAN, fueron traídos por las aeronaves de Sudán, Catar y Turquía y bajo el control de la comunidad internacional».

Añade al respecto que los integrantes de esa agrupación los transportaron para crear oposición armada contra las Fuerzas legítimas libias bajo la cobertura de la OTAN utilizando sus cohetes, sus navíos de guerra.

Revela que durante la agresión militar de la OTAN contra el Gobierno liderado por Gadafi «en nuestro espacio aéreo libio detectamos hasta 17 satélites para controlar la situación; para muchos no es un secreto que fue la OTAN la que los llevó a Libia».

La próxima pregunta se impone: Y si es así ¿quién o quiénes financian a Estado Islámico?

«Esa es una buena pregunta y me agrada tener la oportunidad de responderla a través de Prensa Latina para que sus lectores en todo el mundo, pero en particular en América Latina, área a la que espero viajar en breve, tenga un conocimiento clara de la situación.

«Antes dije con toda responsabilidad que la OTAN los llevó a Libia, Siria y a Irak. Recordemos que en los tiempos de (el expresidente iraquí) Saddam Hussein no existían; tampoco en Siria, ¿De dónde vinieron, cómo se armaron?

«Puedo asegurar que vinieron de Turquía, un país miembro de la OTAN, porque son útiles a su propósito de destruir a la nación árabe.

«¿De dónde trajeron esas armas, de dónde trajeron esos elegantes uniformes militares, esos vehículos de combate tan modernos, esas técnicas militares avanzadas?

«Han transcurrido cuatro años de guerra sin que se les acaben los recursos financieros y el dinero no sale del aire».