África y sus conflictos internos, una herida que no sana

0
233
Por Richard Ruíz Julién
Los conflictos políticos que viven los pueblos de África, tercer continente más grande del planeta, poco o nada interesan a sus excolonizadores, quienes solo esperan que sus antiguos esclavos no lleguen a sus costas, consideraron expertos.

Analistas reunidos en la sede de la Unión Africana (UA), en el contexto de la 78 sesión del Consejo de Paz y Seguridad del bloque regional, denunciaron que casi nada se difunde de lo que sucede en esta región.

Millones huyen de los contextos turbulentos internos, de enfermedades como el ébola, de sequías que asolan sus tierras, o del hambre que padecen más de 200 millones de sus habitantes, subrayaron.

‘Parecería que el mundo le da la espalda y prefiere ignorar lo que sucede. En este tiempo en el que las informaciones se esparcen con una inmediatez que no termina de asombrar, las crisis africanas son invisibles, a pesar de que en ellas está comprometida la vida de tantos seres humanos’, comentó a Prensa Latina el investigador Yosek Ketema, del Centro de Estudios Estratégicos.

Mientras tanto, la UA renovó su llamado a silenciar las armas para 2020, consecuentes con la visión del bloque comunitario de alcanzar estabilidad, paz y prosperidad.

No obstante, la invisibilidad de los desafíos pone en evidencia una inacción a veces más peligrosa, en opinión de los estudiosos.

República Democrática del Congo (RDC), por ejemplo, es solo gigante en términos territoriales, pues sufre un saqueo sistemático y sostenido en el tiempo, refirió Mengsietab Teshome, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad de Addis Abeba.

El 2 de agosto de 1998 comenzó un conflicto en el centro de África que, por su magnitud, se lo llamó ‘I Guerra Mundial Africana’, y también, en forma más general, II Guerra del Congo, recordó.

Todo ello provocó el desplazamiento de más de cinco millones de personas en la RDC, quienes huyeron lo más lejos posible aunque sin poder escapar del cólera, que los persigue donde van.

El país es rico y pobre a la vez; compone un manantial de recursos naturales pero su aprovechamiento va en detrimento de la población local, aunque ciertos sectores de la zona se beneficien, aseveraron los observadores.

Una estatalidad muy débil propicia el saqueo extranjero de dichos recursos, como diamantes, oro y coltán.

Mientras tanto, el 63 por ciento de sus 83 millones de habitantes vivió debajo de la línea de pobreza en 2014 y la inflación en 2017 trepó al 41,7 por ciento, una de las más alarmantes del planeta, según datos de Naciones Unidas.

La excolonia belga figura entre las naciones con el menor Índice de Desarrollo Humano del mundo.

Como si millones de muertes y un éxodo masivo no fueran suficientes, al finalizar la contienda la región oriental de RDC quedó revuelta, bajo el control de los grupos rebeldes que no aceptaron al Gobierno central, incluso tras la paz formal, puntualizó el vicepresidente de la Comisión de la UA, Kwesey Quartey.

El empleo de niños soldados fue una constante en ambos bandos, con 30 mil en el peor momento del conflicto, y la mujer también sufrió, aseguró, por su parte, la comisionada de Asuntos Sociales, Amira El Fadil.

La guerra provocó que al Estado se lo comenzara a llamar ‘capital mundial de la violación’ y ese desastre no cesa, sentenciaron los especialistas.

En un semestre de 2006, en la zona oriental, fueron ultrajadas 12 mil mujeres y menores, casi 70 violaciones diarias. La ‘guerra mundial’ generó la misión de paz más grande (e ineficaz) de la historia , lo que aún pende como una espada de Damocles sobre la UA, indicó Ketema.

En resumen, estas consecuencias y otras más las pagaron civiles, producto de la ambición, que por ejemplo llevó a extraer, desde 1998 a 2002, cuatro millones de kilos de coltán (por 684 millones de euros), de acuerdo con la ONU.

En tanto, en otros lugares como Sudán del Sur también se libra una guerra civil desde 2013, y por esta causa más de dos millones de personas tuvieron que dejar sus casas.

República Centroafricana tiene a su población atrapada entre los rebeldes y el Ejército gubernamental desde hace 16 años, manifestó, a su vez, Teshome.

En Burundi, miles huyeron a Tanzania; pero allí les esperaba el cólera en el río Tanganica, otra batalla a librar; estos son algunos de los conflictos que se viven y de los que casi no nos llega ninguna noticia, añadió.

Para estos estudiosos, la comunidad internacional sólo busca evitar que los desplazados se arriesguen a cruzar el mar en barcas de juguete para llegar a sus playas, vivos o muertos.

La única forma de evitarlo, a su consideración, es ayudando a que esos territorios salgan de la pobreza, mejoren la educación y superen las diferencias internas.