Afirman que sin Lula libre no hay verdadera democracia en Brasil

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Sin libertad del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien permanece preso desde hace más de un año por supuestos actos de corrupción, no existe una verdadera democracia en Brasil.

Así lo afirmó el excanciller Celso Amorim en una entrevista concedida al periódico independiente Sul 21.

‘Estoy convencido de que no tendremos una democracia verdadera en Brasil mientras el presidente Lula continúe en prisión’, dijo Amorim.

Insistió en que necesitamos tener al exmandatario libre para participar en un diálogo nacional. ‘Estamos con el país profundamente dividido’, denunció.

Con más de 50 años de carrera como diplomático, confesó que nunca vio algo como lo que está sucediendo ahora en el Gobierno y, en especial, en la política exterior brasileña.

‘Nunca vi nada parecido ni en la época de la dictadura militar (1964-1985), que era muy mal, obviamente, por otros aspectos, pero la política exterior, dentro de límites que eran estrechos, procuraba mantener un mínimo de decencia’, señaló.

Lo que tenemos ahora es algo impresionante. Usted no sabe bien si es la locura al servicio del oportunismo o si es oportunismo al servicio de la locura, manifestó.

En el Gobierno de Lula (2003-2011), Amorim comandó una política exterior que llevó a Brasil a una posición protagonista como mediador de conflictos en América Latina y en otras regiones del mundo, como ocurrió en el caso del acuerdo nuclear con Irán.

Además, junto a Rusia, China, India y Sudáfrica, conformaron los Brics, un bloque político y económico que venía adquiriendo creciente influencia hasta el golpe parlamentario judicial que depuso a la presidenta Dilma Rousseff y los sucesos siguientes que culminaron con la prisión del exdirigente obrero y la elección de Jair Bolsonaro.

Sobre la nueva política exterior del país, Amorim reconoció que tiene dificultad para hacer un balance.

‘La palabra (balance) presupone que hay hechos positivos y negativos. Sinceramente, por más que quiera buscar, no encuentro nada positivo. Todo lo que he visto hasta aquí ha sido negativo’, expresó.

Además de la pérdida de la condición de protagonista y socio confiable que Brasil tenía en el escenario internacional, Amorim alertó que el país se aleja cada vez más del plano de la ley, de la Constitución y de la propia democracia.

Para el diplomático, la prisión de Lula es un símbolo elocuente de los problemas que enfrentamos y llamó a seguir haciendo un proceso de esclarecimiento orientado, sobre todo, a su inocencia.

Nuestro propósito es promover la aclaración en relación con las razones y las no por las que el expresidente está preso y por las que debe ser liberado, precisó el exministro de Relaciones Exteriores.